La parte visual, intensa y enrevesada se acopla a la perfección con la juvenil, divertida y apasionada. Disfrutar de todo esto no es una obligación, pero resulta sumamente fácil.
Las dificultades para imponer un equilibrio entre la disciplina y la comprensión de los ambientes de los alumnos son el hilo conductor del argumento, que se desarrolla con firmeza.
Entre la variedad de puntos de observación y la excelencia cromática de Cate Blanchett, obtenemos un dibujo geométrico y confuso pero también minucioso y comprensible.
Película diminuta y compacta. El argumento presenta una aparente simplicidad que requiere de una mirada atenta para descubrir su complejidad y los múltiples pliegues que ofrece.
La directora presenta una historia visualmente cautivadora, llena de lírica y simbolismo. "The Other Lamb" busca explorar lo trágico de las sectas, aunque su intención es abarcar un tema aún más amplio: el heteropatriarcado.
Sentimientos más o menos reales a los que las canas y las puñetas no les otorgan el valor de dos reales. Trata emociones muy profundas, sin embargo, no deja de lado su superficialidad.
Los personajes y las actrices son el gancho de la película, y de un modo natural y emocionante hasta refrescan algunos aspectos supuestamente metafóricos como pájaros, mar todo ello ya algo desnortado.
Musical, emocional y dramáticamente puede resultar efectista y reiterativa en su tratamiento del drama, aunque también está abordada de una manera que refuerza la sensación de autenticidad.
La película carece de sustancia y se convierte en una interminable "road movie", plagada de escenas de euforia y juerga juvenil, ya sea en un autobús, en la carretera o en una explanada.
La hostilidad del paisaje, junto a las desconfianzas que la adolescencia obliga a combatir, son la argamasa emocional que sostiene el edificio fílmico.
Extraordinaria. No es difícil encontrarse rodeado de esta película agresiva, enojosa y perturbadora; o sea, tener que defenderse de ella, pero Dolan sublima su terrible historia con elementos narrativos fabulosos.
Sorprendente ejercicio espiritual que realiza Brüggemann con esta película, de estructura rígida y contenido tan maleable que cualquier espectador, ya sea religioso, laico o de una posición intermedia, podría asimilarla cómodamente.