La puesta en escena se centra en las interpretaciones de las talentosas actrices Barbara Sukowa y Martine Chevallier, quienes logran transmitir una profunda ternura. La elegancia en la dirección y el uso de la cámara complementan su brillante actuación.
Una fascinante combinación de surrealismo y ternura, esta historia belicosa y compleja sobre pasiones y sexualidad impacta de manera intensa en la percepción del espectador.
Lo más sorprendente es que uno sale de verla con el corazón apretado, sintiendo que, al volver a disfrutar de esta emocionante historia, se llevará una impresión aún más rica y profunda de la trama.
Una película que se centra en la acción y la venganza, pero su director le resta pasión, presentando una narrativa sobria que resulta más reflexiva que dinámica.
No hay apenas enganche sentimental con el espectador. En 'Un amor', Coixet se ha alejado de algunas de sus mejores virtudes, como la sentimentalidad o la mirada amable a sus criaturas, como si se hubiera dejado llevar por una moda.
Un homenaje a las aventuras pasajeras que aborda la película con gran sensibilidad y un profundo respeto hacia los altibajos del matrimonio. Todo resulta comprensible y conmovedor.
Es una película perfecta para disfrutar un sábado por la tarde, brindando espectáculo y entretenimiento sin reservas. Ofrece acción incesante y un par de horas de escape de la rutina diaria.
Magnífico trabajo documental. La película captura a la perfección el espíritu que retrata y ofrece una visión reveladora del intrigante y cautivador personaje, además de mantenerse fiel al estilo de Wenders.
Con gran habilidad en la gestión de los recursos, «Stockholm» muestra de manera auténtica la lucha y sus consecuencias, además de tratar con desenfado las experiencias de la juventud.
Los guionistas y directores, Óscar Pérez y Mia Ribot, han elegido presentar un retrato distante y carente de emoción que resta atractivo y encanto al fracaso de la aventura.
Se merece definitivamente el término 'mítico'. La película presenta una pantalla dinámica con imágenes fragmentadas, collages y una combinación de música y sonidos que mantienen a los espectadores completamente alerta.
La película resulta morosa, densa y repetitiva. La falta de conexión con el protagonista dificulta que sea una obra cercana. Aunque tiene momentos elocuentes y reveladores, también se siente fría y distante.
Conmovedora, genial y divertida fábula sobre el entrar para salir. Todo es impresionante, excepcional, innovador y 'jardieliano'. Destaca un texto magnífico y unos diálogos brillantes.
Eragon resulta tan predecible como una planta de El Corte Inglés. Aquellos que busquen algo diferente en la historia se encontrarán decepcionados, pues han elegido la película equivocada.
Le falta un poco de seriedad y consistencia en la trama, pero su enfoque juvenil y sincero sobre temas de pasiones, tríos y visiones ecológicas aporta un toque de gracia.
Claudia Llosa desarrolla su historia con un toque de misterio, gestionando con maestría la tensión que poco a poco se desvanece a través de la impresionante interpretación de su trío principal.