Un completo “truño” aunque camuflado detrás de una historia muy emocional que se hubiera merecido un mejor empaquetado. Aquí, entre el tiempo muerto y el tiempo moribundo, uno pierde el suyo.
El punto fuerte de la obra radica en las actuaciones de sus actrices. La Via y Hanna Ladoul crean una narrativa que permite a las tres intérpretes disfrutar y enfrentar desafíos en el escenario.
El montaje es dinámico y, aunque algunas situaciones se repiten, las historias que componen la trama transmiten una fuerte conexión emocional gracias a su autenticidad.
Es una película entretenida, aunque presenta algunas debilidades en su desarrollo. Verbeke y Fernando Cayo logran una química intrigante que añade tensión a la trama. Asimismo, Carlos Fuentes destaca con un tono brillante y sutil.
Una película que gira en torno a Isabelle Huppert. Resulta ser una experiencia placentera y pausada, una hermosa fusión de las anécdotas de un viaje que provoca transformaciones en la protagonista.
Es esa clase de película que atrapa al espectador desde el primer momento y logra sostener su atención, independientemente de que ya se esté familiarizado con el estilo de Shyamalan y su tendencia a llevar la historia hacia giros sorprendentes.