Una porquería disparatada y estúpidamente entretenida. Consigue juntar todos los elementos de la serie excepto, quizás, la razón por la que fue popular en su tiempo.
Está repleta de momentos deliciosos, pero por muy divertida que sea la película, tiene una trama que avanza de forma bastante tosca y se alarga demasiado.
Un documental de visionado obligatorio sobre el defensor de la libertad anti-Putin que se ha convertido en la conciencia de Rusia. Cuenta la emocionante y cautivadora historia de Alexei Navalny.
Es sorprendente que haya tenido tanto éxito en los César, ya que, aunque la película es sólida, su estilo parece un punto intermedio entre la frialdad de 'Zodiac' y la confusión de 'Law & Order'.
Bryan Cranston y Annette Bening ofrecen interpretaciones sólidas como una pareja de jubilados del Medio Oeste. Sin embargo, a pesar de ser una fábula reconfortante, la historia se siente superficial y poco convincente.
Resulta atractiva porque en el fondo es una película hecha a la vieja usanza. Lo extraño es que carece de esa claridad dramática satisfactoria que caracterizaba a las películas antiguas.
Los Russo emplean diversas técnicas visuales inspiradas en películas como 'Natural Born Killers' y 'Far From Heaven', además de hacer guiños al estilo de Wes Anderson. Sin embargo, a lo largo de la narración, no logran transmitir la autenticidad que debería caracterizar la historia que intentan contar.
Liz Garbus se adentra en el mundo del drama con una maestría natural. Su dirección fluye con un ritmo controlado, logrando mantener al espectador completamente cautivado.
Una película que te hará sentir bien y te hará sentir perturbado al mismo tiempo. Haynes ha hecho el primer thriller corporativo que es una llamada a la acción, porque sales de él sintiéndote cualquier cosa, menos tranquilo.