Una de las películas más perturbadoras jamás realizadas, y aun así resulta imposible apartar la vista de ella. Su narrativa es hipnóticamente desgarradora e intensa.
La película presenta algunas instantes que son característicos de la poesía de Lynch, pero su efecto principal es que carece de cualquier impacto significativo.
Un desfile pulp de pecado, adicción y redención, una película que, como su subversivo protagonista, descubre el placer - y el peligro - de ir demasiado lejos.
Lynch parece dudar entre hacer una película moderna, una comedia de carretera gótica sureña escabrosa y sangrienta, y jugar a presumir de cine 'avant-garde'. El resultado es un un lío flojo y pretencioso.
En un mundo donde las películas de culto underground han alcanzado un estatus de comodidad, 'Pink Flamingos' se mantiene como la más auténtica y desinhibida atrocidad en la historia del cine.
Con una historia que mira más hacia atrás que hacia adelante y una secuencia espacial que se acerca a lo estrambótico, la quinta entrega dirigida por Limp se queda varada en el exceso.
[Schoenaerts y Exarchopoulos] hacen que salten chispas en un drama que se queda sin gasolina. Roskam termina acumulando corazones y flores, además de caer en los clichés de la maldición romántica.
Pese tratarse de una película que reflexiona entre las relaciones sexuales y los accidentes de coche, esta última obra de Cronenberg parece ser un objeto inerte.
Un drama sincero, con altibajos y momentos conmovedores. Sin embargo, los personajes carecen de desarrollo y a menudo se perciben las debilidades del guion.
[Spurlock] sigue siendo el mismo anfitrión divertido y animado (...) 'Super Size Me 2' es una película medio buena, porque te enseña algo. Pero quizá no lo suficiente.
Aunque Albert es una figura cautivadora, Laura Collado y Jim Loomis están tan concentrados en su protagonista que descuidan el desarrollo de los aspectos fundamentales de un documental.