Tiene cosas que decir sobre el dolor de los adolescentes, la privatización de las prisiones y la resurrección de los padres, pero en su mayoría se contenta con volar en todas las direcciones, elegantemente fracturadas.
Sus creadores sienten demasiado cariño por la serie como para convertirla en una sátira. Lo que han hecho está más cerca de la alquimia: convertir su cursilería en oro cómico.
'The Yellow Birds' es una obra plana y apática, un monótono lamento indie que resulta complicado que logre atraer incluso a un pequeño grupo de espectadores.
Con una historia que mira más hacia atrás que hacia adelante y una secuencia espacial que se acerca a lo estrambótico, la quinta entrega dirigida por Limp se queda varada en el exceso.
Un drama sincero, con altibajos y momentos conmovedores. Sin embargo, los personajes carecen de desarrollo y a menudo se perciben las debilidades del guion.
La última comedia de Bobcat Godthwait desafía todas las normas del buen gusto, del cine de calidad y del sentido común, logrando salir airosa de esta hazaña. Williams no ha mostrado una empatía tan notable en años.
Es una mezcla entre 'Dead Poets Society' y 'Die Hard'. Es tan inofensiva que casi se puede ignorar su gran desventaja: la falta de personalidad en los estudiantes.