Posee muchos de los rasgos distintivos de la gran empatía y habilidad cinematográfica de Larraín. Sin embargo, se deja llevar por un fatalismo dramático que le hace un flaco favor.
Es como observar una comedia a través de una lupa. ¿Realmente merece una secuela o solo debería estar en un museo de la comedia? Hay ciertas escenas que logran provocar alguna risa, aunque no sean muchas.
Una epopeya felliniana que, aunque está repleta de aspectos positivos, se extiende durante tres horas y, principalmente, resulta excesivamente autocentrada.
Una narrativa clásica presentada de manera brillante. Resulta fascinante, aunque algo distante. 'Alpha' logra cautivar al público sin llegar a ser totalmente inesperada.
Murphy se esfuerza al máximo en esta secuela dirigida a despertar la nostalgia del espectador. Aunque logra superar a "B.H. Cop II" y "III", aún queda atrapada en los clichés que han marcado la saga.
Un personaje prácticamente carente de personalidad. Los cuerpos parecen increíblemente reales. Hannah, aunque poseída, carece de vitalidad, al igual que la película.
Los musicales inspirados en las canciones de ABBA constituyen un género único. Se presenta como una colección de los temas más impresionantes del grupo.
Una epopeya absorbente, un drama que se transforma en una parábola de múltiples significados. Corbet ha creado esta película con la intención de que transmita un mensaje profundo, y su interpretación quedará en manos del espectador.
Está tan segura de sí misma en todo momento que la película no deja espacio para ningún ingrediente cómico más allá de la aburrida certeza unidimensional de un malote.