A sus 47 años, Braff recurre a su experiencia y crea una película enraizada en la vida. Donde algunos pueden ver a un cineasta facilón, yo veo facilidad. Y una voz propia.
Un drama que se cree más real de lo que es. La película de Jean-Stéphane Sauvaire, estilísticamente exagerada, se hunde en el trauma por su propio sensacionalismo.
Para ser su primera película, promete. Bill Burr da en el clavo sobre cómo la nueva cultura del control se mete en la cabeza de la gente. La próxima vez, sin embargo, debería canalizar la rabia en lugar de hacer alarde de ella.
Todo es bastante insustancial y anecdótico pero cuando 'The Next Chapter' llega al final, hay una escena que hace que toda la película merezca la pena.
A los 88 minutos, acumula poder sin necesidad de durar más. Es una historia que uno podría imaginarse contando a Vittorio De Sica sobre la era de la injusticia económica.
Se mueve con pesadez y es dispersa, y no sólo porque la estructura no está allí. Lo que estamos viendo, a nivel humano, es solo interesante a medias, y más bien chapucero.
A pesar de su destacado pedigrí y de momentos agradables y emotivos, me gustaría que no diera la impresión de ser, en el fondo, una historia simpática proveniente de un procesador.
Un tópico cuento de hadas imbuido por una honesta nostalgia por la vida de las pequeñas ciudades italianas de los años 50. Para Pixar, son unos 'gnocchis' muy pequeños.
Kristen Wiig y Annie Mumolo no logran destacarse por completo, y la película, aunque genera más risas suaves que estallidos de risa, no resulta exagerada. De una manera inteligente y entretenida, acierta en su enfoque.
Lo que hace que la película funcione, aparte de la mística friki de Quinto y su exquisita forma de expresarse, es la pasión atormentada que le pone Jim Parsons
Una película sólida como una roca: un poco rígida, larga y predecible, pero lo suficientemente honesta y reflexiva, precisa en sus detalles de época y localización y con actuaciones muy buenas.
Despierta la pregunta: ¿queda algo sobre el sexo, drogas y rock n roll que no sea un cliché? Un biopic moderadamente interesante. Los actores están bien, pero no lo suficiente.
Ashton Sanders ofrece una interpretación poética en 'Native Son', un drama marcado por una emotividad vibrante. La fotografía de Matthew Libatique añade un brillo urbano, atractivo y sensual.
Una película inteligente y convencional que ofrece una visión ingeniosa de cómo la amistad es el nuevo romance. Tiene diálogos mordaces y actores atractivos.
La película se empeña en señalar que lo sucedido en el tren fue el cumplimiento de un propósito, pero ni el evento ni los tres actores que lo representan logran parecer del todo auténticos. Se sienten como fragmentos de la realidad inmersos en una ficción.