Hay momentos en los que la película logra absorbernos. Sin embargo, el estilo de Wenders parece no encajar con los ritmos de la época en la que se desarrolla.
La interpretación de Riseborough es espectacular. No hace concesiones, no se contiene, pero no dota al personaje de ningún tipo de falsa extravagancia.
Una película bastante entretenida, aunque no alcanza a ser un gran acierto. Se presenta un drama sobre la adicción que resulta más cautivador y relevante, especialmente la historia de Ben Affleck.
'A Star is Born' es algo que siempre anhelamos pero que rara vez tenemos la suerte de ver: una entrega de Hollywood que realmente trasciende. Es una obra delicada, íntima y brillante.
Un thriller culebrón fragmentado que mezcla sexo, alcohol, violencia y una dosis de empatía postfeminista. 'The Girl on the Train' despierta un interés voyeurista que sin duda capturará la atención de los espectadores.
Una experiencia inquietante. Oscura y frívola al mismo tiempo, 'Leaving Las Vegas' nos transporta a lugares fantasiosos e intoxicados que ninguna otra película sobre el alcoholismo había explorado antes.
'Fall' es un thriller de gran calidad técnica, pero no carece de un componente humano. Se gana el modo en que te encoge el estómago y te excita los nervios.
'127 Hours' ofrece un desafío abrumador para los cineastas: ¿cómo mantener cautivado al espectador cuando el protagonista está completamente inmóvil? Danny Boyle, en un despliegue de creatividad excepcional, logra encontrarlas respuestas a esa pregunta.
Es irregular, está mal iluminada, es lúgubre, está sobrecargada de presuntos implicados y casi orgullosa de sus artificios. Sin embargo, con su lógica y sus trucos, te mantiene atento.
La sexta película del director es más contenida que sus transgresiones previas, pero su retrato de la vejez sigue siendo una excusa para restregar la devastación en nuestras caras.
Logra algo que muy pocas películas sobre el deterioro mental en la vejez han conseguido plasmar de esta manera: nos sitúa en la psique de alguien que está perdiendo la cabeza, y lo hace a través de una mente en la que todo parece una experiencia racional y coherente.
Mann es, sin duda, un maestro en retratar la violencia y la ansiedad lírica. La pelea en el borde de un precipicio tiene una cualidad alucinante; es la escena de acción más emocionante que he presenciado en años.