Está impecablemente elaborada pero le faltan los mejores elementos de 'The Piano'. En su crucial acto final, la película se vuelve excesivamente oblicua.
Una aventura de inocencia elaborada con cariño. Intenta, literalmente, juntar pieza por pieza para conseguir un puzle de grandeza, pero el puzle no es nada evocador porque puedes ver los puntos de unión.
La cuarta película de Ben Affleck como director presenta muchas de las virtudes de sus anteriores trabajos, aunque esta historia criminal ambientada en la Ley Seca carece de energía. Se siente como si estuviéramos ante la sombra de una película grandiosa.
Eastwood renuncia a su ritmo parsimonioso por algo más rápido y conversacional, convirtiendo a 'J. Edgar' en un ensayo dramático sobre cómo se fusionaron la ley y la represión, el heroísmo y la corrupción.
Natalie Portman está más oscura y madura que nunca. 'Planetarium' es una obra ambiciosa, pero se siente como un batiburrillo languidecido que no logra mantener el interés.
Todos los festivales tienen derecho a tener sus birrias, pero me sorprendí cuando de repente me di cuenta de que 'Lawless' no es un mala película de Cannes - es una mala película de Sundance.
Mikhalkov, que fue uno de los pocos cineastas que progresaron bajo el régimen soviético, nos permite echar un vistazo al miedo y al horror durante el alzamiento de un estado terrorista.
Kaufman, intentando profundizar en las exploraciones eróticas de 'Unbearable Lightness', termina con un triángulo cinematográfico que resulta disfrutable, pero también artistoide y forzado.
Cillian Murphy ofrece una actuación excepcional como J. Robert Oppenheimer, quien estuvo a cargo de la elaboración de la bomba atómica. La película es implacablemente auténtica y, a lo largo de sus tres horas, resulta verdaderamente cautivadora.