Una rareza en toda regla que remite a This is Spinal Tap, con un humor muy oscuro y algunos momentos que son realmente memorables. Plympton en su máxima expresión.
Extraordinario debut. Si conocéis a Plympton, sabréis qué esperar: animación ilimitada, deformación de los cuerpos, libertad absoluta en el trazo y un sentido del ritmo absurdamente bien medido.
La historia de desamor más sincera en años, esta obra en stop-motion va más allá de una simple idea para construir una narrativa completa en solo unos minutos.
La película cuenta con todos los elementos que aprecian los académicos: una calidad destacable, una animación de estilo clásico y una lección moral que remite a los cortos educativos de la década de 1950.
Toda la carrera de Tim Burton es una reiteración de las ideas mostradas en este pequeño trabajo de seis minutos. Es una de las piezas más excelsas del medio en términos de ambición y resultado, y, según la opinión de algunos, representa la cumbre artística de su director.
Jude se establece como un director que sabe otorgar relevancia a los espacios, no solo para marcar el encuadre, sino también para evocar el estado de ánimo que desea transmitir. Resulta una propuesta muy interesante.
Pequeño juguete que sin más ambición que la de contar una historia pequeña termina por ganarse al espectador por su frescura y honestidad. Muy disfrutable.
Dura película-ensayo que en sus mejores momentos evoca la lucidez de Godard en Al final de la escapada. Sin embargo, en sus puntos más débiles, se queda en una simple bufonada. Es un visionado obligatorio para quienes se interesan en los ejercicios de vanguardia.
Se ve y se disfruta mientras dura, pero se queda en la superficie de aquello que quiere poner el relieve y se conforma con lo justo y necesario para que el espectador aplauda tres veces sin que le de tiempo a bostezar.
Un film imaginativo, con genuinos momentos de humor y una candidez que habría derretido a Frank Capra. No hay ninguna otra película así, y la singularidad siempre es digna de agradecer.
Una comedia negra realmente divertida. No solo cuenta con ingenio e inventiva, también es un film que refleja una mirada tierna y respeto. Una verdadera genialidad.
El mérito de McDonagh radica en su habilidad para equilibrar el humor y el drama, respaldado por un reparto excepcional. Aunque se pueden señalar ciertas fallas, en general, es una película sólida y robusta.
Musical con buenos instantes de comedia negra durante su primera mitad, ablandándose en la segunda hasta casi cambiar por completo la idea de la película.
Imagina Urgencias, Anatomía de Grey o el clásico Hospital Central, pero quita la adrenalina, los enredos románticos y al personaje de Vilches: eso es Hippocrate, una película que resulta funcional y fácil de seguir.