El realizador incansable vuelve a su estilo más desenfadado, característico de los años 90. El resultado es una película muy divertida, creada para el entretenimiento y sin pretensiones intelectuales.
Epilogue es un drama que, a pesar de su elegancia, se siente distante y carente de calidez. Su mayor debilidad radica en la falta de confianza del director Manor en el espectador, quien repite insistentemente los mismos temas, lo que resulta en una experiencia cansina.
Esta nueva interpretación de la brillante 'Tsumiki no ie' de Kunio Katô logra conmover, aunque en lugar de la poesía del original, se siente más artificial y menos natural.
Presenta una primera hora desarrollada de manera pausada, con una cámara que danza como en una coreografía de ballet. Luego, culmina en 20 minutos intensos de pura emoción. Todo un hallazgo.
Una película sólida en su aspecto técnico y efectiva en su relato. Es una obra que se puede disfrutar tanto si se es seguidor del material original como si no.
Sus directores logran que la película sea visualmente espectacular, incorporando cambios de estilo en los momentos precisos. La narrativa es excelente, los personajes destacan por su carisma y el ritmo es realmente impresionante.
Una adaptación libre pero muy interesante de 'El Hobbit', que narra a toda pastilla la historia. Fue el primer paso pero lo hizo bien, con poco o nada que envidiar a lo que once años después harían Jules Bass y Arthur Rankin Jr.
Una de las películas más ineptas que se han visto jamás en un festival de cine. Un recital de tópicos y de momentos tremendistas, que provocan carcajada de pura vergüenza ajena.
El elenco, encabezado por el extraordinario Michael Fassbender, junto con la impresionante fotografía de Adam Arkapaw y la distintiva dirección de Kurzel, transforma esta película en una experiencia única que va más allá de simplemente observarla.
A nivel técnico, la película es competente y su director presenta un par de secuencias destacadas. Además, el elenco es sólido. Sin embargo, se percibe la inexperiencia típica de un debut.
Un film torpe que busca explorar el sufrimiento de los personajes afectados por el tifón Yolanda, pero termina convirtiéndose en una comedia involuntaria llena de momentos de dramatismo forzado.
Una comedia independiente que recuerda el estilo de Charlie Kauffman y la complejidad de El Origen de Christopher Nolan, resultando en una película sumamente creativa y original.