La dramaturgia y la cuidada puesta en escena, junto con el uso de cámaras en ubicaciones sorprendentes, generan una atmósfera de suspenso y tensión, mientras que el aspecto didáctico del relato queda más bien en un segundo plano.
Ante todo, y fiel a su estilo, el cineasta se anima nuevamente a formularse preguntas sobre el entorno natural, el ser humano y la esencia de la naturaleza humana. Todo en uno, reiterando ese sello inconfundible que caracteriza las películas de Malick.
Tiene sus altos y sus bajos, pero el clasicismo de Robert Zemeckis siempre da razones para prestar atención, (...) Estética, temática y moralmente anclada en otro tiempo, 'Aliados' prueba sin embargo que se puede ser simultáneamente de ayer y de hoy.
Más allá de la frustración de Godard y sus seguidores, esta película se mantiene firme con total dignidad. La narrativa se abstiene de caer en la tentación de juzgarlo, y aún más, de castigarlo.
Dos películas en una, ya se dijo, sobre dos matrimonios donde ellas son permanente energía que se reparte entre el goce y la frustración, mientras ellos son maridos más bien discretos, sarcásticos y aguantadores.
Wood ha vuelto a contar con sus ya tradicionales colaboradores. Tal factor, entre otros, lleva a la audiencia de vuelta a sus altos estándares de producción, a su solvencia narrativa y a la solidez de las interpretaciones.
La película es todo lo insólita y entretenida que suena: Spike Lee tiene la virtud de operar en distintos registros sin desarmar el tono general de la propuesta.
Por la lucidez de sus observaciones, lo expedito de su narrativa y el peso histórico que revela su andadura, 'The Post' se emparenta con algunas de las cintas más respetables acerca del oficio.
Esta batalla se basa en empatías por defecto y "anticipa" el futuro con los resultados evidentes. Es una película que tiene mucho que decir, pero que muestra poco.
Hay dos películas que apenas convergen porque los clichés de la biopic solemne aparecen uno a uno, y la puesta en escena se ve afectada por los excesos del montaje. Además, el desarrollo de los personajes se siente como un comentario social forzado.
La severidad eficiente del relato, así como un reparto que entre otros incluye a Kathy Bates y a Sam Rockwell, dan cuerpo a un fresco palpitante que es también un drama conmovedor. Clint Eastwood la hizo de nuevo.
La película no se jacta de tener una respuesta muy acabada ni de pintar el cuadro completo de quién es Gilda. Más bien ensaya, tantea, insinúa y en ese empeño le va dando vida a un personaje particular.
Si la primera 'Scream' arrancó con una escena de 12 minutos llena de sorpresiva artesanía, la cuarta chapotea en su propia leyenda, ofreciendo partidas falsas e ironías estériles.
La película logra que los fans se sientan cómodos. Todo está respaldado por una escenificación convincente y una narrativa que fluye de manera efectiva. Al final, el problema no radica en la película ni en la saga, sino en quienes hemos contribuido a su recepción.
Un cine de vieja escuela que consigue enganchar sin más. Que se entrega a sus objetivos sin mayores muletillas ni comodines, sin mayores pretensiones y con toda la fe.