El problema con 'Love the Coopers' no es la trama, que sería en este caso lo de menos, sino los diálogos, ni la conglomeración de estrellas, sino que la conjunción precisamente no se da.
Toda la atención que uno le ha puesto a lo que ve, o se multiplica o disminuye. Es que el director Jeff Baena no se decide ni por una cosa ni por la otra. Y entonces, el filme como que queda naufragando. A la deriva.
Una película centrada en el autoconocimiento, llena de angustias y alegrías, temores y decepciones. La inclusión de numerosos personajes secundarios interpretados por no actores aporta al filme un tono auténtico.
Viggo Mortensen ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera en 'Capitán Fantástico'. La película se ve enriquecida por situaciones que, aunque a veces parecen forzadas, logran ampliar la perspectiva sobre la importancia de conectar con los demás sin imponer nuestras propias creencias.
Es un filme poético, pero no de manera literal, de actos sencillos que muestran la generosidad del alma. Comedia singular, seductora por su simpleza, increíblemente atrapante por su rutina y ciertamente poética.
Es entretenida, a los cinco minutos de terminada uno se olvida de todo, no es que tenga escenas memorables. Los fans seguramente la disfrutarán apelando a su memoria emotiva.
La música de Thomas Newman, ya sea interpretada con cítara, guitarra acústica, tambores o incluso elementos electrónicos, va más allá de acompañar la belleza visual; se convierte en un elemento distintivo por sí mismo.
Con una heroína joven, independiente y confianzuda, y que no tiene interés romántico, el filme marca cambios y mantiene otras tradiciones habituales en las películas de la compañía.
Esta película presenta más acción y un mayor número de protagonistas femeninas, aunque sacrifica algo de humor. Rønning no logra imprimir una firma distintiva al filme, quedando este muy dependiente del CGI.
Hacía tiempo que la dupla Disney/Pixar no ofrecía una película que implicara un tema profundo como la muerte. En fin, que quien quiera ver más allá de lo superficial, se dará un banquete.
No es que reinventa la historia popularizada por los hermanos Grimm, ni tampoco es una sátira a la película producida por el viejo Walt Disney. Tiene sus propios códigos.
El aporte de la banda de sonido es casi tan importante como la edición, entre rasante y tajante, lo mismo que la iluminación, casi naturalista. Y la construcción de los personajes secundarios demuestra tanta carnadura como los protagonistas.