Lo nuevo de Alex de la Iglesia presenta una mezcla de desenfado, crueldad y miserias narradas con humor, todo en un formato que puede desafiar a los más sensibles. 'Mi gran noche' inicia con gran intensidad y mantiene su nivel sin decaer a lo largo de la historia.
El filme nos absorbe desde que arranca hasta el desenlace, manteniéndonos siempre cautivados por las acciones desesperadas de los personajes, mientras la mayoría prefierra permanecer en su zona de confort.
La película se beneficia enormemente de la actuación de Bertuccelli, quien, como comediante en el cine nacional, parece no tener rival en la actualidad.
Entre momentos de absurdo y complicidades de género, la obra llega a su fin. Nos quedamos reflexionando sobre la falta de sentido de tantas peleas, mientras las destacadas actuaciones permanecen atrapadas entre cuatro paredes.
Rodríguez agita la coctelera y sirve un trago fuerte, con decapitaciones, desmembramientos y sangre, algo de sexo y un ritmo bien de Clase B, donde el que menos desentona es Danny Trejo.
El director no logra definir el tono de la película; a pesar de que se presenta como un filme de denuncia, resulta algo ingenuo. En cuanto a los aspectos románticos, tampoco logra consolidarse claramente.
La película es algo sanguinaria y se aproxima más a la obra original. Álvarez construye su narrativa de manera gradual, creando capas que añaden tensión. De este modo, logra mantener al público en vilo y, al momento de ofrecer sustos, se enfoca en hacerlos efectivos en lugar de simplemente espectaculares.
El tema es atractivo, pero la forma en que se presenta deja mucho que desear. En ocasiones, parece que se intenta evitar la romantización, pero se le otorga un tono discutible.
'Broken City' no es apta para quienes confían en la política y la policía. Los demás espectadores disfrutarán de la experiencia junto a Wahlberg, descubriendo que la corrupción se escribe con sangre.
Es una realización, un despliegue visual, una manera de utilizar la cámara poco habitual. Claro que a la película le hubiera venido bárbaro contar con un guion más sólido.
Ofrece más terror y muchísimas más muertes. Hay suspenso, escenas de devastación y primeros planos de estos cuadrúpedos que han llegado para quedarse y formar una saga de terror duradera.
Besson regresó al cine de acción con una narrativa modesta que no parece contar con los elementos necesarios para destacar en la competencia en Venecia.
Es tan sensacional como las anteriores de la saga. Ball mantuvo alta la vara y 'El planeta de los simios: Nuevo reino' se sostiene y marca un nuevo eslabón en la saga.
Un moderno musical medieval en dos actos, pero que Dumont logra conservar en un ámbito cinematográfico gracias a un preciosismo visual que ofrece un respiro al espectador entre cada una de sus irreverentes coreografías.