Una senda tan predecible de punta a punta como funcional y disfrutable. Brillan los secundarios de lujo que funcionan como elementos desestabilizadores de la convencional trama.
Funciona por el empaque de un conjunto y, especialmente, por la yuxtaposición de buenas decisiones: un guion ágil, unos diálogos con mordiente, y la presencia capital de una cómoda Malena Alterio.
Una brillante comedia familiar que indaga de manera ingeniosa en un contexto ideal para el humor físico y un diálogo incisivo en una época poco favorable para el desborde cómico.
Funciona en el pacificado registro de la amabilidad, mostrando un sólido sentido del humor y la habilidad para dirigir a un brillante elenco que rápidamente se apodera de la comedia.
Un sobrecogedor cuento de marinos y meigas, con un toque de William Hodgson o Jack Cady. Una de las propuestas españolas más sugestivas e insólitas del año, de una pureza casi sobrenatural.
La película mantiene un ritmo constante y nunca cae en el aburrimiento. Cada elemento está cuidadosamente trabajado, especialmente la fotografía, que brilla por su calidad. Se destaca el talento de una cineasta muy competente.
Aborda el concepto de 'amour fou' desde una perspectiva cálida y empática, ofreciendo una visión audazmente utópica. Esta obra, interpretada por Cécile De France y Fanny Ardant, es pequeña, imperfecta y honesta.
Una aventura inolvidable con la destacada Maggie Smith junto a las talentosas Laura Linney y Kathy Bates, quienes buscan encontrar consuelo y amabilidad en medio de sus desafíos.
Este caos andante resulta más bien insignificante, pero su encanto de kitsch distópico cautiva, provocando varias risas. Si eres fan de los clásicos de Brian Trenchard-Smith, quizás le encuentres su atractivo.
Cálido y sensible trabajo de Moisés Salama, que logra cumplir con la parte informativa y alcanza niveles valiosos y reconocibles al profundizar en lo humano.
Una película de valor, aunque algo mediocre. Resulta interesante, aunque no alcanza la brillantez que su premisa y su personaje principal podrían haber ofrecido.
Rodada con la maestría de un experto, la obra más ambiciosa de Gilles Lellouche como director resalta por el audaz desparpajo de sus personajes. Su intensidad, ya sea auténtica o no, nunca resulta monótona ni agobiante.
El cine es un poderoso bálsamo y veneno. Aunque presenta debilidades, como un retrato familiar algo frágil, logra tocar la fibra del espectador, llevándolo de regreso a su infancia.
La trama avanza a través de una narración clásica, acompañada de diálogos que carecen de fuerza. La dirección es eficaz pero risueña y el recurso al déjà vu se utiliza de manera estilística, entre chistes que caen en la obviedad.
Honoré muestra un gran dominio al manejar una propuesta intrigante y difícil de encasillar. Es un delirio autoconsciente y excéntrico, que a menudo resulta encantador y febril. Se siente como una carta de amor hacia la figura paterna ausente.
Un film que se muestra impecable en varios aspectos, sin embargo, su tendencia al exhibicionismo provoca que refleje los mismos signos de deshumanización que intenta criticar con relevancia y urgencia.
Excelente elenco, y a pesar de las críticas de quienes desestiman este género, es una película que no se olvida fácilmente. Tiene, sin duda, tres momentos realmente memorables que la destacan.
Los afortunados que saben apreciar sus extrañas virtudes disfrutarán del inconfundible sabor de esta peculiar obra y celebrarán su existencia con una sonrisa.