La historia es todavía más rica de lo que decimos, tiene un remate inesperado, y sobre todo varias similitudes con lo que pasa entre nosotros. (...) Daniel Auteuil, actorazo, está a la altura de su personaje.
Un biopic dinámico y bien actuado, con elementos de suspenso y denuncia, aportes documentales y didácticos, amén de un costado sentimental y varias conversaciones reveladoras de tono a veces cínico o desaprensivo.
La película captura la ironía y la sutileza del libro, entrelazando anécdotas que a veces resultan incómodas con observaciones sociales tanto con como sin remordimientos.
El director Daniel Alfredson sigue en gran medida el estilo del antiguo cine policiaco británico, lo cual se puede notar en la estructura narrativa, los elementos incorporados, el enfoque hacia la moraleja y hasta en la elección de los actores.
Cómo para pasar un rato agradable, aprender algo y reirse de los tiempos pasados, que ésa es la idea. Dirección, Tanya Wexler, una cineasta que está haciendo carrera.
Evita las dos últimas temporadas, que resultan bochornosas. El relato de la protagonista culmina adecuadamente en un momento de leve elevación. Sin embargo, lo que precede a este desenlace es bastante convencional y las actuaciones caen en clichés.
Tiene una primera mitad muy interesante, daba para más. Igual es un gusto ver qué bien le sienta la madurez y cómo sigue tan lúcida y chispeante como de costumbre.
Hay lindas sorpresas, también un poquito de nostalgia, pero no hay tiempo para ponerse tristes, porque el ritmo de la gira y el montaje de la película son fuertemente vivaces, y dejan un buen recuerdo.