No es un dechado de originalidad, ya que intenta repetir la misma fórmula del exitoso primer film, pero tiene buen elenco, gags divertidos y una colorida dirección de arte.
Tiene las limitaciones propias de toda segunda parte, pero para quienes vieron la primera también la alegría de reencontrar personajes queridos y seguirlos en sus nuevas aventuras.
Por sus limitaciones argumentales y su exposición acéptica, tras la curiosidad inicial “La esposa prometida” puede aburrir a una parte del público, pero todos coincidirán en aplaudir la actuación de la excelente Hadas Yaron.
Es una comedia bien vestida y muy bien actuada por un excelente elenco, con dirección de la danesa Susan Bier, que sabe exponer los frágiles vaivenes del amor.
Conviene atender una breve charla respecto de ese padre. Ahí se enriquece la historia, dejando a mano nuevas miradas sobre la mente humana. Esta película tiene más de lo que parece.
La película tarda en despegar y su humor es escaso y apagado, lo que la convierte en un recorrido bastante largo. Katie Dippold, la guionista, y Justin Simien, el director, desaprovechan varias oportunidades para crear algo memorable. Sin embargo, el desenlace resulta entretenido y deja a los espectadores satisfechos.