La trama es envolvente, repleta de subtextos y meditaciones sobre el tiempo, el ego de los artistas y los espejos figurativos. Sin embargo, se siente un exceso en la longitud y repetición de los diálogos.
Es una comedia policial efectivamente ejecutada, que presenta giros inesperados y combina elementos de comedia romántica con un tono más oscuro. Además, ofrece una crítica mordaz sobre el mundo televisivo.
A pesar de que la película presenta impresionantes escenas de un terremoto, no alcanza la calidad de las producciones de Hollywood. Sin embargo, destaca por su enfoque en el valor, la disciplina y la vitalidad de una comunidad.
El destacado trabajo del cineasta turco Faith Akin cuenta con la actuación impresionante de Diane Kruger, quien cautiva al público con su poderosa interpretación.
Está muy bien elaborada, y todo fluye de tal forma que el espectador no advierte los esfuerzos de su construcción, ni se detiene a admirar cuán inteligentes son sus responsables.
La intriga es efectiva y logra captar la atención del público, generando una creciente tensión y expectativa. Aunque hay muchas historias similares en la industria, cuando están bien realizadas, ofrecen un gran disfrute.
Una pintura precisa de caracteres, gente de mucho talento e inspiración detrás y delante de las cámaras y un libreto que maneja muy bien la tensión y la información.
Esta película destaca por su atractivo elenco, recursos creativos y una producción cuidadosa, además de abordar temas relevantes en la actualidad. Sin embargo, presenta algunas debilidades.
El ritmo de la película es soporífero. Aunque tiene la misma duración que "Le amiche" de Antonioni, se siente mucho más extensa y, además, carece de coherencia.
Lo que esta obra retrata es, a primera vista, sencillo. Sin embargo, la directora demuestra una notable sensibilidad y una habilidad excepcional para resaltar tanto los momentos dramáticos de la vida como los pequeños encantos que nos ofrece cada día.
Comedia de acción y sátira social se entrelazan en una historia algo enredada. Sin embargo, los protagonistas Imanol Arias y Darío Grandinetti logran dar claridad a la trama.
Vincent Lindon interpreta a un personaje que encarna al hombre común endurecido, recordando a Jean Gabin, pero con un toque de vulnerabilidad oculto en su interior.
Jugando entre el naturalismo y el suspenso, el director del film, Lautaro García Candela, pinta con trazo veloz diversas realidades, va haciendo crecer el interés de los espectadores, y avanza respecto a su anterior película.
La película presenta de manera directa las características singulares de varios vendedores de una sedería en Once. Más que ser un filme convencional, se percibe como una exhibición excepcional.