Pie Grande está de regreso, y su presencia es un verdadero regocijo. Aunque no se postulen para los Oscar, ofrecen un entretenimiento honesto y tienen algo que transmitir.
Se trata de una película que simplifica lo que probablemente fue más complejo en realidad. Incluye detalles que parecen pensados para un público externo. Furriel y Maribel Verdú brillan incluso más que los protagonistas originales, y la cabaña del guardafauna es realmente encantadora. En resumen, no hay críticas serias que hacer.
Esto es un drama contenido, de humor escaso, y que el desenlace toma un imprevisto giro de épica locura, jugándose todo a un gesto desesperado de último momento, y a una única frase, dicha con la debida emoción.
Aunque ni los actores ni los animales destacan especialmente, "Locos sueltos en el zoo" entretiene sin grandes pretensiones, dejando a niños y padres satisfechos tras el vibrante número final.
Aunque no genera la misma emoción ni calidez que sus predecesoras, la cuarta entrega de 'La era del hielo' resulta simpática y ofrece una experiencia entretenida.
Erlingsson, crítico de sus propios compatriotas, presenta una serie de relatos, la mayoría de ellos crueles y con un humor áspero. Este enfoque provocará risas en algunos espectadores, mientras que otros lo rechazarán con desdén.
Koole debuta con pie derecho en el cine de ficción, gracias a la colaboración de Jolein Laarman, quien aporta su experiencia como guionista y productora.
Forzosamente, una miniserie de seis capítulos apenas puede dar una idea de la riqueza de un libro satírico de 558 páginas escrito con el entusiasmo contestatario de los años ‘70, pero el adaptador es Christopher Hampton, un experto en la materia.
El director presenta la historia de manera clásica, sin sentimentalismos ni artificios. Se siente una dirección firme, con una creciente tensión y una mirada objetiva.
Buena película, que profundiza en la visión humorística, no siempre amable, de los negros en Francia, desde Chocolat y Josephine Baker hasta el presente.
Una actriz llena de matices y energía, Carla Juri, capaz de encarnar la inocencia feliz de una chiquilina como el irritable egoísmo de la mujer obsesionada por su proyecto, al punto de volverse injusta con quienes la soportan.
Tres sectores de público pueden ser atraídos por esta película, que se caracteriza por su extenso diálogo, lo que puede ser un reto para el espectador promedio. Primero, aquellos que se interesan por la historia del psicoanálisis. Segundo, los admiradores del director. Y tercero, quienes disfrutan de las ambientaciones cuidadosamente elaboradas.