No se centra en el martirio de McKee, sino que nos da una idea de quién era realmente. Lo que surge es la estampa de una mujer dinámica, talentosa y cariñosa que tenía mucho más que decir.
Los efectos especiales son de buena calidad, pero resultan excesivos. De hecho, todos los personajes, a excepción del interpretado por Jolie, parecen verse abrumados por ellos.