La película presenta un rompecabezas desarticulado, donde el pasado y el presente del protagonista se entrelazan, creando una identidad evasiva en esta búsqueda de despedida.
Un experimento fascinante que combina el collage cinematográfico, la defensa del feminismo y un enfoque autobiográfico, todo ello envuelto en una calidez similar a la del cine radiante de Alice Rohrwacher.
El enfoque sinecdótico, que intenta representar lo general a partir de lo particular, se vuelve en su desventaja, convirtiendo una propuesta con buenas intenciones en un producto que resulta complaciente y, en ciertos momentos, paternalista.