En sus propios términos, la película es sensible y está realizada con gran cuidado. Sin embargo, se siente también como un aburrido fraude: idealiza una vida segura y limitada, presentando lo que sería la buena vida desde la perspectiva de MGM.
Película de horror mental agresivamente tonta, el resultado de la alianza errónea entre dos talentos salvajemente diferentes e hiperbólicos, Ken Russell y el guionista Paddy Chayefsky.
El desorden decorativo de Lester es lo mejor de la película: le encantan los excesos chuscos. Pero todo resulta frenético y forzado. Quieres algo de galantería y encanto; no quieres broma, broma, broma.
El estilo pasivo de Jarmusch destaca por su ingenio, aunque aquí se presenta más atenuado, hasta que introduce a Roberto, un personaje dotado de un humor folklórico.
John Cassavetes construyó esta película sobre una pequeña idea -una historia de amor entre dos personas que son totalmente inadecuadas la una para la otra- y no arraiga.
Se distingue por las buenas interpretaciones de Nicholson y Quaid, y por unos diálogos vulgares notablemente bien orquestados. A menudo es muy divertida. Sin embargo, está programada para desgarrarte el corazón.