La película adapata una obra de teatro exitosa, pero deja de lado las sutilezas del texto original. Se siente que, al enfocarse demasiado en los primeros planos, ha descuidado la importancia de los planos generales.
Hay momentos para disfrutar, espacios para la crítica social y escapadas hacia un bosque onírico que proporcionan fuerzas y estrategias para lidiar con la realidad.
Un polvorín a punto de estallar, donde los idiomas se entrelazan de forma realista y contemporánea, gracias a la actuación precisa de un elenco seleccionado meticulosamente.
De la mezcla de la sabiduría interpretativa de Elejalde y Barnev solo podían saltar chispas de complicidad. Es ideal para los amantes de la comedia sutil y silenciosa, que se presenta de manera aparentemente amable.
¿La clave del éxito del film? Una absoluta identificación de los gallegos con el relato de Eduardo Blanco Amor; la perfecta compenetración entre los tres actores principales.
Al realizador le sale la cara más esteticista y su pasado videoclipero, pero lo sabe integrar en un relato que no fuerza el lloro ni se sale por los clásicos derroteros de los films con cantante de country decadente.
Independientemente de que el realizador y la asociación que está detrás del proyecto consigan convencernos o no, se tiene que admitir que el artefacto, a nivel de narración (...) funciona (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Es toda una declaración de principios de un creador independiente cuyas obras, por muy sencillas que parezcan, siempre equilibran la profundidad y la diversión, lo filosófico y lo lúdico.
Melodrama sobrio con arranques de pasión, triángulo que, lentamente, va descubriendo sus cartas escondidas, y vehículo de lucimiento para Marion Cotillard.
La cinta transita de lo particular a lo colectivo, desde la cocina hasta las calles, con firmeza y convicción, además de una delicadeza emotiva. Incorpora humor, pero sin trivializar el tema y los problemas que aborda.
Ofrece suficientes alicientes para el espectador: para empezar, un casting compacto, cómplice; seguido de un humor naif, y un diseño de producción que te sumerge en el París de los años 60 de manera inmediata y accesible.
Para aficionados a historias de la Historia... ligeras. (...) El film es un divertimento sin problemas para llegar puntal, y sin desperfectos, al espectador.