Winterbottom presenta en su díptico viajero una oportunidad para conectar con un público más amplio, sin sacrificar el atractivo de la obra cinematográfica. Esta película está elaborada con una cuidada selección de ingredientes: humor y ritmo.
Al realizador le sale la cara más esteticista y su pasado videoclipero, pero lo sabe integrar en un relato que no fuerza el lloro ni se sale por los clásicos derroteros de los films con cantante de country decadente.
Independientemente de que el realizador y la asociación que está detrás del proyecto consigan convencernos o no, se tiene que admitir que el artefacto, a nivel de narración (...) funciona (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Es toda una declaración de principios de un creador independiente cuyas obras, por muy sencillas que parezcan, siempre equilibran la profundidad y la diversión, lo filosófico y lo lúdico.
Era complicado que, nueve años después de 'Torremolinos 73', Pablo Berger hiciera algo todavía más sorprendente, exquisito, deslumbrante. La buenísima noticia es que lo ha conseguido.
Recordará a 'La lengua de las mariposas'. Soberbia interpretación de Enrique Auquer; su mirada, emocionada y llena de valores, resulta tan expresiva como sus diálogos.
Francamente, creo que a tía Agatha le gustaría lo que ha hecho Branagh con su texto. Sonreiría, daría su aprobación y se tomaría otro té, tranquila: Poirot está en buenas y responsables manos.
Melodrama sobrio con arranques de pasión, triángulo que, lentamente, va descubriendo sus cartas escondidas, y vehículo de lucimiento para Marion Cotillard.
Le falta la espontánea sensualidad del primer cine de Barreto, pero es rico en reflexiones sobre la creación, el amor y los celos. Además, cuenta con dos (y tres) protagonistas que están profundamente comprometidas con sus personajes.
La cinta transita de lo particular a lo colectivo, desde la cocina hasta las calles, con firmeza y convicción, además de una delicadeza emotiva. Incorpora humor, pero sin trivializar el tema y los problemas que aborda.
Ofrece suficientes alicientes para el espectador: para empezar, un casting compacto, cómplice; seguido de un humor naif, y un diseño de producción que te sumerge en el París de los años 60 de manera inmediata y accesible.
Para aficionados a historias de la Historia... ligeras. (...) El film es un divertimento sin problemas para llegar puntal, y sin desperfectos, al espectador.
¿De qué sirven tanta belleza y buen gusto si el producto es más postizo que las pestañas de Jolie? Estéril drama matrimonial que resulta de una indigestión de cine europeo.