Al realizador le sale la cara más esteticista y su pasado videoclipero, pero lo sabe integrar en un relato que no fuerza el lloro ni se sale por los clásicos derroteros de los films con cantante de country decadente.
Independientemente de que el realizador y la asociación que está detrás del proyecto consigan convencernos o no, se tiene que admitir que el artefacto, a nivel de narración (...) funciona (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Es toda una declaración de principios de un creador independiente cuyas obras, por muy sencillas que parezcan, siempre equilibran la profundidad y la diversión, lo filosófico y lo lúdico.
Era complicado que, nueve años después de 'Torremolinos 73', Pablo Berger hiciera algo todavía más sorprendente, exquisito, deslumbrante. La buenísima noticia es que lo ha conseguido.
Francamente, creo que a tía Agatha le gustaría lo que ha hecho Branagh con su texto. Sonreiría, daría su aprobación y se tomaría otro té, tranquila: Poirot está en buenas y responsables manos.
Melodrama sobrio con arranques de pasión, triángulo que, lentamente, va descubriendo sus cartas escondidas, y vehículo de lucimiento para Marion Cotillard.
La cinta transita de lo particular a lo colectivo, desde la cocina hasta las calles, con firmeza y convicción, además de una delicadeza emotiva. Incorpora humor, pero sin trivializar el tema y los problemas que aborda.
Ofrece suficientes alicientes para el espectador: para empezar, un casting compacto, cómplice; seguido de un humor naif, y un diseño de producción que te sumerge en el París de los años 60 de manera inmediata y accesible.
Para aficionados a historias de la Historia... ligeras. (...) El film es un divertimento sin problemas para llegar puntal, y sin desperfectos, al espectador.
¿De qué sirven tanta belleza y buen gusto si el producto es más postizo que las pestañas de Jolie? Estéril drama matrimonial que resulta de una indigestión de cine europeo.
Es tan positiva y optimista, y respira tanta vitalidad por fotograma, que en algunos momentos uno hasta llega a olvidarse que, en el fondo, es la descripción de un drama.
Aúna a dos colectivos: los reos y los intérpretes, con el fin de comprender al primero y desglamurizar al segundo. Unas adecuadas críticas sociales enriquecen una película que nos muestra que todos tenemos un Godot que esperar.
En la película se observa un excelente trabajo de planificación y montaje, acompañado de toques de humor bien equilibrados. Los personajes secundarios son memorables, destacando el gran Bruno Bergonzini. La emoción se presenta de forma natural y sutil.