Es tan positiva y optimista, y respira tanta vitalidad por fotograma, que en algunos momentos uno hasta llega a olvidarse que, en el fondo, es la descripción de un drama.
Aúna a dos colectivos: los reos y los intérpretes, con el fin de comprender al primero y desglamurizar al segundo. Unas adecuadas críticas sociales enriquecen una película que nos muestra que todos tenemos un Godot que esperar.
En la película se observa un excelente trabajo de planificación y montaje, acompañado de toques de humor bien equilibrados. Los personajes secundarios son memorables, destacando el gran Bruno Bergonzini. La emoción se presenta de forma natural y sutil.
Esta opresiva ópera prima se presenta de manera sobria, evitando excesos, y se basa en insinuaciones y sugerencias. Es un inquietante retrato de la violencia sin motivos evidentes, llevado a cabo por un cineasta sólido.
Aterrador pero a la vez hermoso. Quien esté familiarizado con el mundo de los autistas se conmoverá con frecuencia; quienes no lo conozcan, experimentarán un acercamiento poco complaciente, aunque también habrá espacio para la emoción.
A 'La boda de mi mejor amiga' le ha salido una hermanita pequeña, sin el toque genial de la mayor, sin el acabado formal y la solidez de esa, pero con variados ingredientes para que valga la pena acompañar a este trío de desmadradas en su aventura.
Asumido que no vas a ver el flm que cambiará tu vida como cinéflo, sí que agradeces los toques de humor del producto, algunas soluciones visuales graciosas y una pareja (de polis) que, contra algunos pronósticos, funciona y se entiende.
La película cuenta con personajes memorables y algunos momentos excesivamente elaborados. Su mensaje principal es claro: la aventura siempre es emocionante.
Una propuesta lúdica. El villano interpretado por Javier Gutiérrez es tan ligero como la película, y su objetivo es el mismo: entretener y hacer disfrutar al público.
Es inevitable ver 'Maggie’s Plan' más como una exhibición de las habilidades y tics de su protagonista que como una obra cinematográfica de Rebecca Miller, quien hasta ahora no había explorado los aspectos humorísticos presentes en esta película.
La película presenta personajes bien definidos y carismáticos, además de una atmósfera cuidada que genera inquietud y temor. Aun así, es una película de aventuras simpática y entretenida.
Coixet, pese a la etiqueta de encargo de este film, integra esta historia en su trayectoria, y ofrece a Kingsley una posibilidad de fundirse en su personaje y olvidarnos que es el mismo actor que fue 'Gandhi' o el clásico villano de blockbusters.
Un drama sutil y tierno que cumple su propósito: fomentar la reconciliación, aunque sea por unos 100 minutos, entre Alemania e Israel, cuestionar algunas actitudes y, lo más importante, transmitir un profundo amor por los personajes.
Gerardo Herrero eleva la comedia española al adaptar una obra de teatro a su particular visión cinematográfica, brindando una oportunidad para la reflexión.