Kosinski muestra su habilidad para realizar proyectos variados e interesantes, manteniendo el tono denso necesario para películas de este tipo, que son más sencillas en comparación.
Se trata de una obra difícil pero ofrece grandes recompensas si entras en ella. No es una película para el gran público, pero los espectadores más atrevidos la recibirán con los brazos abiertos.
Paulson vuelve a demostrar que es una de las mejores, haciéndonos creer situaciones que podrían parecer inverosímiles en manos menos expertas mientras sostiene la bandera de la maternidad.
Porta se destaca como un hallazgo excepcional, mientras que el resto del elenco, con la breve pero impactante participación de Oldman y el impresionante desempeño de Sandrelli en el desenlace, enriquecen la historia de manera notable.
Maria Schneider ha sido en gran parte olvidada fuera de 'Last Tango In Paris', por lo que es un acierto que Palud y Vartolomei la recuperen y hagan su vida más significativa que nunca.
Sean cuales sean los hechos, tengo que decir que se trata de un material cinematográfico perfecto, que recuerda en espíritu y ejecución a la oscarizada 'Braveheart' de 1995.
Un divertido asunto familiar como ningún otro. Toda la idea tiene un toque sorprendentemente espiritual, y no resulta triste ni agobiante observar a alguien que parece haber tocado fondo. La experiencia es mucho más placentera que eso.
Anderson brilla en este papel, que resalta su optimismo innato y le permite explorar su vulnerabilidad emocional. Sin duda, su actuación es conmovedora.
Refuerza el apasionante talento de este singular cineasta. Cuenta con la estrella estadounidense Rooney Mara, así como con un impresionante y desinhibido Raúl Briones. Aquí se atreve con todo.
No se pueden observar a los Coen en esta película, pero su influencia es evidente. Es una obra tan entretenida que seguramente los creadores de 'Blood Simple' y 'Fargo' la considerarían positiva.
Un intenso romance de acción cargado de energía, que intenta abarcar demasiados elementos. Se trata de una cinta de Hollywood que apenas ofrece momentos de pausa.
Es bastante entretenida. El humor en 'Bros' proviene de circunstancias y comportamientos particulares de la cultura gay, pero cualquiera, sin importar su orientación, puede disfrutar de las risas que provoca.
La obra de McDonagh nos invita a reflexionar sobre nuestra propia naturaleza, sin distinción de clases. Es un drama auténtico y maduro que plantea numerosas cuestiones para profundizar.
Acaba siendo un poco cansina por su mínimo desarrollo de personajes, con la mayor parte de los actores atrapados en roles estereotipados en esta clase de ejercicio de género.
El director tiene ante sí una de sus mejores oportunidades para demostrar su talento y ofrecer a la audiencia mayor una motivación para regresar a las salas de cine.