La animación rotoscópica aporta a esta versión de la historia de Władysław Reymont un toque visual intrigante; sin embargo, las actuaciones y el tono no logran igualar la calidad de los efectos visuales.
Coixet transforma una historia real de dos mujeres españolas que se casaron en 1901 en algo confuso y sin gracia. La película se ve debilitada por actuaciones letárgicas y poco dinámicas.
La clase de película que apenas puedes creer que sea de Werner Herzog. Es madura, respetable e histórica, perfectamente realizada, está llena de acentos y vestidos de época, pero resulta un poco aburrida.
Tautou ofrece una interpretación opaca en varios aspectos, lo cual se entiende, aunque la película no logra penetrar del todo en su mente y corazón. A pesar de esto, sigue siendo una obra segura y sólida.
A veces, parece una obra de teatro de la televisión clásica, filmada en un solo escenario. Sin embargo, el resultado final emana rigor, claridad y vida.
Una obra consistente y profunda, interpretada con precisión y urgencia, que presenta escenas de campo de batalla donde las elaboraciones digitales se integran de manera magistral en la acción. Siempre rinde homenaje a su temática.
La transformación del joven Tolkien mientras se adentra en el mundo de la filología en Oxford es cautivadora. Su sinceridad y su idealismo aportan una perspectiva renovadora.
No posee el encanto ni la emotividad característicos de los clásicos de animación de Disney. Es una película que se asemeja a un elefante incapaz de alzar el vuelo.
Sobre el papel, 'Nadie quiere la noche' debería ser una obra dramática y audaz, pero carece de entusiasmo. La calidad innata de Juliette Binoche se presenta como el único sostén de la película.
Toda la furia y sufrimiento de la guerra nunca se hace patente del todo. Hay interpretaciones inteligentes aquí, pero la película queda opacada por la piedad.