Una semi-épica ocasionalmente brillante, pero con una estructura excéntrica que al final no resulta satisfactoria y que no logra ofrecernos un biopic completo de Hughes.
La segunda y posiblemente última película derivada de la exitosa serie de televisión de Julian Fellowes es tan absurda, tonta e innegablemente entretenida como siempre.
La primera mitad que gira en torno a Edith y Basil es realmente impresionante. Sin embargo, la segunda parte presenta una historia de amor juvenil que carece de la profundidad de la anterior. Tal vez eso sea deliberado.
Oldman interpreta a un cínico J Mankiewicz en esta película filmada de manera excepcional. Retrata el Hollywood de la época dorada y expone la corrupción que lo rodea.
Una película enérgica y competente con una historia interesante, aunque su potencia consiste en un puñado de episodios fascinantes. No llega a satisfacer la curiosidad que despierta.
Al igual que en la original, el final resulta algo empalagoso, pero el inicio es verdaderamente magnífico. Se puede admirar por su meticulosa elaboración y técnica, funcionando como una auténtica máquina de generar nostalgia.
Un juego de ingenio que combina dulzura y tristeza, resultando en una obra insustancial pero encantadora, acompañada de una bella fotografía. Se siente una nostalgia algo pedante hacia la época dorada del Hollywood de los años 30.