La película exhibe los característicos manierismos del director, que se evidencian en diálogos impávidos improvisados y una estética provocadora. Esta combinación genera una inquietante sensación de terror, similar al estilo 'snuff'.
Tarantino ha creado un entretenimiento extravagante y abrumador. Es impresionante, impactante y se ha filmado con maestría, empleando los colores primarios del celuloide.
Zellweger presenta un retrato emotivo y detallado de Garland. Sin embargo, el filme resulta un biopic bastante convencional sobre una estrella de Hollywood en decadencia.
Es una película mejor que 'The Big Short' debido a la imponente, entretenida e inteligente actuación protagonista en la que Bale sabe hacer más con menos.
Grabada con dinamismo por el director de fotografía Barry Ackroyd, la película destaca por su relevancia y pasión. Bigelow logra infundir un sentido de humanidad en medio de la angustia que se experimenta a lo largo de la trama.
Billy Howle y Saoirse Ronan ofrecen interpretaciones solidas. La película es tierna y significativa, demostrando con inteligencia la ingenuidad de la juventud en sus veinte años.
Tiene un buen diseño de producción de los años 60 y un ritmo fluido, aunque pausado. Pero nunca llega a ofrecer algo parecido a la energía de las aventuras de M:I de Tom Cruise, ni el ingenio y el carácter distintivo de 007.
'Saint Laurent' es una película bien realizada, pero incomprensiblemente agobiante y claustrofóbica, como encontrarse con el Tutankamón de la moda, viviendo y muriendo dentro de su propia tumba ricamente amueblada.
Este thriller ofrece varios elementos interesantes: protagonistas carismáticos, una intrigante trama de Patricia Highsmith y la luz mediterránea iluminando los elegantes trajes de lino color crema. Sin embargo, a pesar de estos atractivos, la película se presenta como una mera suma de sus componentes.
Al encuentro de Mr. Banks' es una película complaciente, demasiado larga, que está siempre a punto de convertirse en un desastre. Afortunadamente, el siempre eficiente Tom Hanks chasquea los dedos y (...) todo queda más o menos despejado de inmediato.