La dirección y la narración son laboriosas, sin el estilo y la incorreción de las primeras películas de Daniels. Una nube de solemnidad y reverencia cuelga sobre ella.
Con una atractiva producción y buenas intenciones, la película está plagada de clichés. Eisenberg ofrece una actuación honesta en su papel como Marceau, aunque su interpretación resulta algo apagada.
Un himno moralista a un santo moderno que no logra cobrar vida. El estilo que Malick ha utilizado para narrar este tema es prácticamente el mismo que ha empleado en sus obras anteriores.
Los momentos más emotivos resultan forzados y carecen de credibilidad. La película presenta un romance de verano donde, a pesar de las buenas interpretaciones, no logra conducir la historia a un desenlace satisfactorio.
Una mezcla apasionada de romance y fútbol. Es una película muy entretenida, que resulta más valiosa que muchas de las producciones sobre deportes y dramas de la posguerra.
Una película sobre la guerra de Vietnam, muy bien realizada y con una gran seguridad en su enfoque. Ulliel ofrece una actuación encantadora y confiada.
La novela de Sarah Waters cobra vida de forma deliciosa y siniestra. Se presenta como una historia elegante y oscura que explora lo extraño, añadiendo un toque de emotividad único.
Una crónica de telenovela que retrata las dificultades del nacimiento de India. Aunque presenta un enfoque menos intenso, es una versión de la historia que se puede disfrutar.
Con una película sofisticada, compleja y totalmente absorbente, Aleksandr Sokurov ha realizado otra ensoñadora noche en el museo, un poema en prosa cinematográfico
Un trabajo elegante, aunque de poco peso, emocionante e intrigante por partes, pero entorpecido estructuralmente por dos líneas separadas de flashbacks.