Caprichosa y con una trama peculiar, la película se tambalea en sus momentos culminantes y termina resultando bastante absurda. La mayor parte del tiempo es extraña en los sentidos incorrectos, presentando transiciones argumentales que resultan ridículas.
El episodio final resulta ser el menos inspirado que uno podría imaginar. Aunque hay uno o dos momentos animados, la película se siente como si tuviera un gran cuchillo de cocina clavado en cada uno de sus órganos vitales.
La película presenta sugerencias interesantes sobre la identidad de género. Sin embargo, resulta fatigosa y está dirigida de manera muy cruda, careciendo del estilo y la simpatía que caracterizan a 'Raw'.
Este podría ser uno de esos raros casos de un terrorífico asesino en serie, donde el psicópata culpable parece tener la intención de aburrir y avergonzar a todos hasta la muerte con sus malas interpretaciones.
Robert Carlyle ofrece un debut como director, presentando una comedia noir caóticamente brutal que incluye gags muy impactantes. Emma Thompson brilla con una interpretación que roba el protagonismo en varias escenas.
Elaborada con habilidad y con buenas interpretaciones, la película cuenta con una buena dosis de comedia. No obstante, en mi opinión, le falta ese toque de chispa que la haría más memorable.