La obra presenta un atractivo inquietante, resonando con las influencias de Bresson, Bergman y Dreyer, pero se destaca por su singularidad: ofrece una perspectiva de un mundo que avanza inevitablemente hacia una oscuridad definitiva.
Lo que resalta es su energía y vitalidad, así como su afán por una narrativa al estilo de Dickens, pero lo más impresionante es su intensa carencia de sentimentalismo.
El drama de realismo social de Brillante Mendoza explora la profunda corrupción política de Manila, aunque no profundiza en la psicología de las víctimas.
Clint mantiene una sólida presencia en pantalla, pero cada vez se siente más como si estuviera sobrepasado por la edad. Sus dobles se encargan de las escenas de acción, y parece que incluso realizan gestos cotidianos por él.
Como ocurrió con 'Zamunda 2', la película presenta un tono desgastado. Murphy aún tiene la capacidad de brillar en la comedia o el drama si cuenta con un buen guión, pero en esta ocasión se apoya demasiado en la fidelidad de su audiencia hacia la franquicia.
Se mueve con la misma lentitud que los mamuts que se ven en la pantalla, lo que le resta atractivo. También carece de originalidad, lo que hace que la experiencia sea menos impactante.
La habilidad de Tsai Ming-liang es indiscutible. Sin embargo, su enfoque en el misterio, junto con un tono de catatonia y sufrimiento, resulta poco gratificante.