La obra presenta un atractivo inquietante, resonando con las influencias de Bresson, Bergman y Dreyer, pero se destaca por su singularidad: ofrece una perspectiva de un mundo que avanza inevitablemente hacia una oscuridad definitiva.
Lo que resalta es su energía y vitalidad, así como su afán por una narrativa al estilo de Dickens, pero lo más impresionante es su intensa carencia de sentimentalismo.
Como ocurrió con 'Zamunda 2', la película presenta un tono desgastado. Murphy aún tiene la capacidad de brillar en la comedia o el drama si cuenta con un buen guión, pero en esta ocasión se apoya demasiado en la fidelidad de su audiencia hacia la franquicia.
Un espectáculo de acción convencional sin una historia sólida. Aunque es entretenido, carece de emoción y no se nota una buena química entre los personajes principales.
El proyecto individual de Coppola resulta excesivamente elaborado y carece de la emoción necesaria, lo que lo convierte en una experiencia bastante tediosa.
Se mueve con la misma lentitud que los mamuts que se ven en la pantalla, lo que le resta atractivo. También carece de originalidad, lo que hace que la experiencia sea menos impactante.
Un interesante nuevo Nosferatu para nuestra era de miedo pandémico. Se trata de una elaborada y detallada carta de amor al original, inteligentemente respetuosa y fiel.