El éxito de Ned Benson en Toronto aborda una ruptura desde las perspectivas de ambos protagonistas, aunque su formato híbrido reduce algunas sutilezas en favor de la brevedad.
Me pareció apasionante, con un toque de delirio; las localizaciones en la planta recuerdan a Kubrick; tiene una banda sonora inquietante y Tahar Rahim ofrece una actuación abierta y generosa.
Una parábola política revolucionaria que va más allá del fútbol. Un mundo diferente es posible; no sólo eso, un mundo diferente no sólo era posible, sino que de hecho existía.
Es un viaje nostálgico a los años 80, una época llena de exageraciones y peculiaridades que ahora parecen curiosas. Su estética y estilo evocan una sensación de excentricidad que resulta cautivadora.
Un documental fascinante que explora la seriedad de las personas en su relación con la música y el arte, así como el significado de vivir como un verdadero artista.
La única observación que tengo sobre la película es que me habría gustado conocer más acerca de la importancia de Abbey Road en la historia. Sin embargo, resulta ser un recorrido muy ameno.