La historia se ve debilitada por la lentitud con la que Rivette lleva sus 150 minutos de narración, lo que se traduce en una frustrante ausencia de tensión dramática.
Moe Dunford destaca en este sólido drama sobre el tráfico de drogas en Belfast, que a pesar de sus imperfecciones, exhibe una gran cantidad de arte y energía.
Qualley logra expresar de manera efectiva la necesidad, el alcoholismo y el autorreproche, aunque su actuación, al igual que la de Alwyn, tiende en ocasiones a ser un tanto insensible. Es una película que invita a la reflexión.
A pesar de su interesante premisa, la película no logra dejar una huella significativa, resultando insatisfactoria en su papel como thriller psicológico y como comedia filosófica.
La película comienza de manera extravagante, pero pronto se transforma en algo más ordinario, lo que provoca un cambio que se siente anticlimático y frustrante.
Con esta entretenida y habilidosa comedia, Apatow ha encontrado un nuevo registro para sus habituales historias de angustia y desilusión. Es muy graciosa.
Esta película es una comedia absurda que, a pesar de su ridiculez, logra hacer reír. El talentoso elenco aporta mucho, y Collette siempre brinda actuaciones destacadas.
Es una película en la que la dulzura y la tristeza se entrelazan con un curioso sentido del absurdo que la vida puede ofrecer. Una experiencia cinematográfica enriquecedora y variada.
Stéphanie Blanchoud y Valeria Bruni Tedeschi destacan en esta poderosa y bien narrada historia de Ursula Meier que explora el resentimiento y las tensiones en el hogar.