Este sofisticado documental ofrece una profunda exploración de la soledad y el miedo reprimido, presentando su temática de manera que resulta difícil de superar.
Sería fascinante imaginar cómo Neil LaBute o David Mamet habrían abordado esta idea. Danes ofrece una actuación destacada, aunque la película presenta un tono inusualmente restringido.
Esta intrigante narración de vampiros se inspira en el estilo de Edgar Allan Poe, aportando a la vez un toque de originalidad y humor que la distingue.
Es un conmovedor y absorbente drama que cuenta con dos intérpretes que despliegan la sabiduría y el arte cultivados a lo largo de toda su carrera en sus actuaciones.
Es una película sentimental y campechana. Aunque el desenlace puede resultar un tanto confuso, destaca por su dulzura y delicadeza, a las que Kingsley aporta una interpretación destacada.
Una visión emotiva del poder de la vista. Refleja la irritante tendencia de Kawase al sentimentalismo. Se presenta de manera amable, atenta y reflexiva.
Una película peculiar en diversos aspectos, complicado de encasillar por su tono o género, pero genera una sensación inquietante que perdura en la mente.
Es una película que se sostiene gracias a las magníficas actuaciones que Lee logra de su elenco, las cuales son sobresalientes, perceptivas e impregnadas de una profunda carga emocional.
Una película sombría y pesimista, cuya repentina ráfaga de visiones oníricas al final es un poco desconcertante. Pero está seriamente comprometida con la disfunción y la infelicidad en Europa.
No se menciona con frecuencia cómo podrían transformarse las circunstancias para los niños o la comunidad. A pesar de eso, hay un elemento que destaca en este apacible drama, que avanza con calma, y la belleza del paisaje es impresionante.
La película de Erige Sehiri, en su mayor parte improvisada, entrelaza temas de polémica, cotilleo, romance y crítica social durante un agitado día de recolección de frutas.