Un destacado elenco liderado por Joseph Gordon-Levitt no logra darle coherencia a una trama donde un asesino a sueldo se promociona en una tienda de pinturas.
Es una cinta que, aunque tiene un enfoque algo artificial, logra transmitir un profundo romanticismo, intensidad y sinceridad, además de contar con instantes realmente brillantes.
Su habilidad y notable productividad demuestran que puede crear una película amena de vez en cuando, y esta es una de esas ocasiones: es ligera y divertida.
Presenta diálogos inteligentes, lo cual es de esperarse. Sin embargo, en general, se siente desactualizada, carente de dirección y con un aire de obsolescencia.
Es muy agradable y logra provocar muchas risas. Tatum y Bullock demuestran su inteligencia al entender que están en una comedia y saben que el público es consciente de ello.
Una comedia romántica que carece de gracia y resulta torpe y cursi. No hay manera de rescatarla, ya que no logra conectar con el público y carece del encanto que se esperaría de una buena comedia.
El film puede poner a prueba tu paciencia. Ferrara presenta una narrativa confusa e incoherente, pero a su vez, parece estar realmente interesado en transmitir el dolor y la ansiedad que enfrentamos a diario.
La película inicia con una buena dosis de solidez y energía en su primer acto; sin embargo, su atractivo se desvanece rápidamente, ya que carece de la ambición y el humor necesarios a lo largo de la trama.
Nefasta y poco original. Esta historia de gángsters polacos que se enfrentan entre sí y maltratan a las mujeres está llena de clichés y resulta muy pretenciosa.
Qualley logra expresar de manera efectiva la necesidad, el alcoholismo y el autorreproche, aunque su actuación, al igual que la de Alwyn, tiende en ocasiones a ser un tanto insensible. Es una película que invita a la reflexión.