Me gustó mucho la ansiedad post-apocalíptica, un poco como el 'Supervivientes' de la televisión de los 70: un mundo de casas de campo, Land Rovers y búnkeres subterráneos.
Este cautivador y sincero análisis, tanto divertido como conmovedor, revela cómo la ambiciosa visión del desafortunado Gilliam se descompone gradualmente, similar a un choque automovilístico en cámara lenta.
Un thriller de fantasía poco serio, aunque bastante entretenido, que presenta elementos reminiscentes de la obra maestra de Cameron, el primer Terminator.
Una rareza entre las comedias actuales de Hollywood que ofrece gags ingeniosos. En medio del habitual aluvión de humor infantil en las comedias románticas, esta película se presenta como un respiro refrescante.