Si esperas algo cálido y entrañable, no conoces a los Coen. Esta película es seria y a la vez divertida, espiritual en su esencia, hiriente en su tono y provoca una profunda incomodidad.
Meryl Streep, tan brillante y seductora como en sus mejores trabajos, es la especia que consigue el 'toque' de la sabrosa 'Julie & Julia'. Escrita y dirigida con agudo ingenio, maravillando sin forzar.
Llámala la 'Scarface negra' o 'El Padrino de Harlem', o simplemente una película endiabladamente excitante, de hecho ya aparece como contendiente principal a importantes premios.
Un festín para la vista y para los oídos. La interpretación de Blanchett, que quedará para la historia, no es una imitación, es una especie de milagro.
Una película que lo tiene todo: una brillante nueva estrella en Jennifer Hudson, un fascinante y revitalizado Eddie Murphy, una ardiente banda sonora de Henry Krieger.
Lo que inicia como un dulce y ligero algodón de azúcar termina convirtiéndose en una masa rosa, pegajosa y difícil de tragar. Al salir de la sala, te quedan ganas de vomitarlo.
No hay nada más sexy que la represión, especialmente en esta película, que convierte los preámbulos en un arte olvidado. Es una verdadera obra de belleza.
Lo que llama la atención es el retrato que hace Bettany del monstruo de joven. Así que acuérdate del nombre, o no. Basta con ver a Bettany pavonearse. Reconocerás a una estrella cuando la veas.