Will Smith realiza la actuación de su vida. 'King Richard' es un espectáculo para el público en el mejor sentido de la palabra. Te reirás, llorarás, se lo contarás a tus amigos y puede que quieras levantarte y aplaudir.
Aunque esta película se desmorona al examinarla detalladamente, es una nadería ferozmente entretenida. Es poco probable que el público, emocionado y sin aliento tras el viaje, la encuentre condenable.
Las duras verdades sobre la injusticia racial se ponen de manifiesto de forma alta y clara, gracias a las interpretaciones estelares de Michael B. Jordan y Jamie Foxx.
Nadie hace de espía mejor que Charlize Theron, y a diferencia de otros personajes del género, ella lo hace con tacones. Theron brilla en este papel. Las escenas de lucha son las que realmente destacan y son asombrosamente impresionantes.
El actor se sumerge con profundidad en su papel de buscador de oro que se hace rico, logrando casi salvar este irregular drama sobre el frenesí del capitalismo.
Cranston transforma su personaje, pasando de ser una persona común a un psicópata desatado, y resulta completamente creíble. Su actuación es extraordinaria. Es una lástima que la película presente una historia repetitiva.
Singer muestra una gran energía, sin embargo, él y su guionista Simon Kinberg permiten que la película se vea sobresaturada. Lo que finalmente la rescata es Apocalipsis.
Una película hecha para gustar al público, en el mejor sentido. 'Pride' no es sutil al señalar sus propósitos, pero, por desgracia, son temas que aún requieren atención.
Chastain está endiabladamente bien, e Isaac es una potencia implosiva en una película que refleja un mundo donde nada es considerado sagrado. La ves con los nervios crispados, resistiendo como puedes.
La hipnótica e inquietante 'Foxcatcher' demuestra ser una de las mejores películas del año. Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo nos ofrecen las mejores interpretaciones de sus vidas.
Trabajando con el audaz guión de Terence Winter ('Los Soprano'), Scorsese golpea fuerte en la cultura del dinero de Estados Unidos. Hay innumerables risas despiadadas, cada una con un aguijón en la cola.
Desde el momento en que Will Ferrell se pone la chaqueta de Ron Burgundy, no puedo evitar reírme. Es una actuación brillante que capta la esencia del personaje de forma magistral.