No me siento culpable por decir que 'Grindhouse' es un verdadero placer. Con modestia y sin pretensiones, este poderoso homenaje a chicas y balas logra reconectar al espectador con la experiencia del cine.
Es bastante perturbador ver una película que aspira a la exploración existencial y se estrella contra la tierra, reducida al folletín de un estereotipado caso espacial.
La película plantea preguntas que Denis, de manera provocativa, rara vez se toma el tiempo de responder. Permite que la narrativa juegue con tu mente y desafíe tus expectativas.
Lo que los detractores no están viendo en 'Interstellar' es lo apasionante que resulta, cómo mezcla con gracia lo cósmico y lo íntimo, cómo Nolan explora hábilmente el infinito en los detalles humanos más pequeños.
Esta fascinante alucinación te va atrapando y te golpea fuerte. 'Moon' es una potente provocación que se apoya en ideas en lugar de trucos de ordenador para resultar excitante.
Una ráfaga de puro cine que resulta profundamente gratificante. Abrams, con su estilo característico, lleva la historia original hacia nuevas alturas, combinando una acción impactante con un ingenio renovador y una auténtica sensación de descubrimiento.
Un desastre de proporciones épicas y de estupidez desvergonzada, pero es un alivio después de ver la catástrofe que sufrió DC en sus últimas adaptaciones.
Todo es evidentemente ridículo. Pero Blake Lively, Collet-Serra y un tiburón digital no tienen compasión en engancharnos con tensión de serie B. Y nosotros, picamos.