'Snowden' se queda en la superficie y no logra profundizar en su propuesta. Stone nos introduce en el ámbito del biopic, un género que no parece ser el adecuado para exhibir su pasión y talento como director.
Berg realiza un trabajo excepcional al sumergirnos en la acción. El director hace temblar el suelo bajo nuestros pies, dejando a los espectadores, en ocasiones, tan perdidos y desorientados como sus personajes.
The Big Short está brillantemente construida para dar justo donde duele. Es una tragedia slapstick que nos hace desear ver a cada uno de sus personajes entre rejas.
Lo que nos atrapa son las interpretaciones de Franco y Hill, que saben cómo mantener y recompensar el duro escrutinio de la cámara: juegan un fascinante juego del gato y el ratón.
Una de las películas más emocionantes del año, 'Moneyball' se presenta como una obra de béisbol al igual que 'The Social Network' es una historia sobre Facebook: en realidad, ninguna de las dos lo es. Ambas películas exploran la manera en que se juega el juego de nuestras vidas.
Lo mejor de todo es Wilson, quien asume el papel más destacado que le han ofrecido en años y aporta una dimensión humana a esta fascinante historia moral.
Un poco de frescura habría sido beneficioso. Sin embargo, Abraham, en su debut como director, opta por un enfoque tímido que evoca televisión. Afortunadamente, Kinnear ignora las advertencias. El conflicto de Kearn se refleja en cada palabra y gesto del actor. Su interpretación merece ser elogiada.
Stephen Frears dirige con un agudo sentido para el detalle narrativo y una sensibilidad para las emociones que surgen en medio de las elegantes conversaciones de la realeza.
Hubo una época en que los hombres se reunían con un pack de cervezas para disfrutar de una película como esta en un autocine. Y lo menciono como un cumplido.
Visualmente es impresionante gracias a los efectos especiales. Sin embargo, se ve afectada repetidamente por el intento de añadir más elementos a una historia que ya era sólida por sí misma.