La primera entrega de 'Young Guns', lanzada en 1988, resultó ser un gran desafío para todos. A pesar de lo que pudiera parecer, la segunda parte logra ser aún más intensa.
La excepcional adaptación cinematográfica de David Fincher de 'Perdida' se destaca como la obra maestra de la década para las parejas que anhelan arruinarse mutuamente.
Sylvain Chomet narra una historia cautivadora a través de una secuencia de imágenes asombrosas que hablan por sí solas, sin necesidad de utilizar subtítulos.
La enérgica comedia de Feig cuenta con unas excelentes interpretaciones de Kendrick y Lively, brindando una perspectiva única acerca de las complejas dinámicas de la amistad entre mujeres.
Bryan Cranston destaca en 'Wakefield', ofreciendo una actuación convincente que permite que las ideas de la película se desarrollen y se escuchen de forma efectiva.
Un impresionante inicio en la dirección y guion de Joseph Gordon-Levitt, quien brinda una actuación memorable como Jon, llena de humor, pasión y emoción.
Brown es completamente encantador y aporta un toque de estilo a esta película familiar. Enola se presenta como una poderosa representación de la adolescencia.
Nadie evoca el infierno en sus films como Quentin Tarantino. Aunque 'The Hateful Eight' pueda parecer irregular y con fallos, no se puede cuestionar el ingenio ni la dedicación del maestro detrás de esta obra.
El fantasma de la guerra se apodera de 'Cold Mountain', pero la recordarás por el calor de su anhelo romántico y por los misterios que te envuelven en la trama hasta que te sientes atrapado en otro mundo.
Fassbender da vida al ceñudo Rocheter con una intensidad erótica y un ingenio sutil, sin dejar que las mallas ajustadas y las chaquetas acolchadas definan su actuación.
Mostrando señales de vida inteligente en un universo de tonterías de mal gusto, 'Assassin's Creed' se sitúa por encima de la masa de películas basadas en videojuegos.
Disney merece reconocimiento por elevar sus metas en el ámbito de la animación. Sin embargo, sería mejor que en el futuro se enfocaran en transmitir más emociones y menos enseñanzas morales.