Las partes de la cancha dirigidas por ordenador son milagrosamente cinéticas, con modelos de personajes bellamente sombreados. Inoue lo orquesta todo en un emocionante final cargado de garage rock.
Película alegre. Dolph Lundgren y Scott Adkins forman una buena pareja en esta película de acción que resulta muy satisfactoria una vez que se pone en marcha.
La presencia bien armada de Watanabe lo convierte en un tributo destacable al ser humano, sin embargo, la película tiene el potencial de ofrecer más que un simple reconocimiento a sus trabajadores.
Este drama desenfocado sobre un judío húngaro que se une a la resistencia en 1944 solo toca la superficie. Y la aparición de Harvey Keitel es decepcionante.
El mensaje anticolonial se presenta con claridad, pero de forma sutil y conmovedora, envuelto en una solemnidad que destaca principalmente la cuidadosa interpretación de Caileo.
El estilo pictórico y delicado de Hosoda es ideal para retratar el efímero mundo de ensueño de Kun, además de transmitir el mensaje sobre el valor moral requerido para dejarlo atrás.
Se vuelve excesiva en su tercio final, pero gracias a la chispa caricaturesca del director Gigi Saul Guerrero, los gestos desafiantes y las réplicas provocativas de Barraza son un puro deleite.