Es lamentable que Durall no logre capturar el estilo visual que esta intensa y elegante historia requiere, lo que resulta en una atmósfera que se siente monótona y algo insatisfactoria.
'Grafted' aborda el tema de la apariencia de manera menos profunda que 'The Substance', pero la directora logra enmascararlo con una notable actitud punk.
Una trama absurda y febril combinada con unos efectos poco convincentes y un gore exagerado hacen que este horror de cocodrilos se disfrute en pequeños bocados.
Inquietantemente enigmática en su narración, con un formalismo muy controlado, se presenta como un estremecido grito por Ucrania y al mismo tiempo una leve declaración de que la esperanza aún existe.
Su fervor por su partido le lleva a explorar territorios arriesgados de los que no tiene total conocimiento. No obstante, su pasión por la belleza natural del país lo orienta en su camino.
El aspecto social carece de la misma relevancia que en 'London to Brighton'. Sin embargo, la combinación de géneros se destaca gracias a las actuaciones impactantes del elenco, que aportan profundidad y autenticidad a la historia.
La película carece de un estilo claramente definido, mostrando una dirección de cámara poco segura y tratando de emular la comedia negra de Tarantino. A pesar de su constante flirteo con lo absurdo, logra mantenerse interesante durante todo su desarrollo.
No logra ser creíble como drama social de los años 70 y no ofrece el enfoque de thriller urbano que promete. Se siente más como una mezcla torpe, aunque tolerable, de ambos géneros.
El director Rod Blackhurst realiza un notable esfuerzo en este noir con un guion contundente, que narra la historia de un vendedor ambulante que se convierte en traficante de drogas.