Este techno-thriller mezcla un enfoque visionario con un aire cursi, tocando lo absurdo. Incorpora elementos de fantasía y terror, y se inspira en la estética synthwave de los años 80, aunque no se compromete completamente a ninguno de estos géneros.
El debut de Matt Vesely establece claramente su estilo, destacando especialmente la habilidad de un solo actor que recorre grandes distancias complementado por múltiples interpretaciones vocales.
La película establece paralelismos entre las dificultades de los trabajadores polacos inmigrantes en Noruega y la homofobia que enfrentan dos jóvenes amantes, aunque no logra unir completamente ambas tramas.
Compuesta con fuerza y en gran parte por personajes que monologan sobre planos ilustrativos, la obra se transforma en una experiencia épica y casi sublime.
Es lamentable que Durall no logre capturar el estilo visual que esta intensa y elegante historia requiere, lo que resulta en una atmósfera que se siente monótona y algo insatisfactoria.
Una trama absurda y febril combinada con unos efectos poco convincentes y un gore exagerado hacen que este horror de cocodrilos se disfrute en pequeños bocados.
Inquietantemente enigmática en su narración, con un formalismo muy controlado, se presenta como un estremecido grito por Ucrania y al mismo tiempo una leve declaración de que la esperanza aún existe.
Su fervor por su partido le lleva a explorar territorios arriesgados de los que no tiene total conocimiento. No obstante, su pasión por la belleza natural del país lo orienta en su camino.
El aspecto social carece de la misma relevancia que en 'London to Brighton'. Sin embargo, la combinación de géneros se destaca gracias a las actuaciones impactantes del elenco, que aportan profundidad y autenticidad a la historia.