Las actuaciones son buenas de manera reveladora y la película quiere ser un antídoto a la falsa cordialidad de la vida de 'Neighbours' en Ramsey Street.
La película se destaca por su cruda representación de las mentiras, el autoengaño y la degradación provocada por el alcoholismo. Aborda la dura realidad de que la única salida a esta situación es la abstinencia.
Es un hito cinematográfico que aportó una nueva complejidad psicológica al género y que dio a John Wayne el primer papel verdaderamente complicado de su carrera.
Mulligan maneja los giros, sustos y revelaciones con una sutileza que crea profundidad y ambigüedad. Se necesita verla otra vez para apreciar las diversas habilidades que tiene.