Es una película admirablemente bien construida, que no abusa de sus elegantes efectos especiales. Es prácticamente la perfecta película de verano, ecológica sin dar sermones, entretenida sin dar tregua.
El aprendizaje y la convivencia con los músicos de Santiago del Estero resulta profundamente conmovedor y auténtico, dejando una huella en el espectador. Es una verdadera obra maestra del cine, que transmite la emoción de un trabajo magistral.
'Love' es un capítulo más, quizás el más sofisticado y postmoderno, en la historia del cine convencional con sexo real. Como melodrama no dejará una huella perdurable, pero sigue siendo una experiencia muy placentera.
Una historia única, contada como un thriller de investigación protagonizado por la cordobesa Helena Kaittani. Ya tenemos nuestro 'Searching for Sugarman'.
Un caso extremo que permite a Martín brindar una extraordinaria performance de lenguaje corporal, al tiempo que alerta de un peligro del que quizás no éramos tan conscientes.
Una destacada Maite Aguilar refleja su descontento en un barrio de Buenos Aires. Su estilo evoca a Coppola y Hansen-Løve, aunque conserva un atractivo único.
El calor, la febril densidad del ambiente estancado y la atmósfera de delirio sectario de una cárcel juvenil traspasan la pantalla. Sensorial, perturbadora y subyugante.
Doy fe de que poco habrá más perturbador que abrirse a la vida cuando tu padre acaba de morir, y esa dolorosa contradicción, entre el duelo y el sexo compulsivo, es el desgarrado corazón de 'Dialogando con la vida'.
Se inscribe con honores en la tradición del cine quinqui que, de la Loma a De la Iglesia, amamos 'locamenti'. Comienza haciendo palmas y termina dejándonos nostálgicos 'perdíos'.
Gerwig mima su película y consigue armonizar con elegancia todos los elementos, alcanzando picos de pura emoción y sin obviar una pertinente, política y acaso paradójica crítica de la cultura del éxito.
El que acuda en busca de una crónica generacional con la que identificarse corre el peligro de no reconocer ese pasado que recuerda entre risas. Esto va más del bajón que viene después.
James Norton ofrece una actuación tanto encantadora como impresionante en un peregrinaje que resuena con el clásico realismo social británico. Es un desafío que puede romperte el corazón.
Para grandes amantes del cine estomagante. De forma inteligente y necesariamente ambigua, Lafosse hace que nos retorzamos en nuestras butacas con preguntas incómodas.
Emociona la epopeya de la compleja amistad, que va profundizándose gracias a la magnética actuación de Luca Marinelli y a la fotografía de Ruben Impens, la cual convierte la montaña en un personaje más.
Absurdas aventuras. El director intenta replicar la fórmula y la magia de 'Mia y el león blanco' (2018), pero los paisajes no son tan convincentes, la trama carece de credibilidad y el humor resulta sonrojante.