Una película modesta, pero precisa y sensible. Dano brilla, especialmente en la dirección de actores. Carey Mulligan, que nunca había sido de mi total devoción, está en un nivel excepcional.
Gerwig mima su película y consigue armonizar con elegancia todos los elementos, alcanzando picos de pura emoción y sin obviar una pertinente, política y acaso paradójica crítica de la cultura del éxito.
El que acuda en busca de una crónica generacional con la que identificarse corre el peligro de no reconocer ese pasado que recuerda entre risas. Esto va más del bajón que viene después.
Como exploradora de extrarradio, Echevarria destaca como pionera. Sin embargo, la aventura tiene un aire de telefilm y presenta una calidad desigual: se muestra muy delicada con la infancia, pero demasiado intensa en su representación de la adolescencia.
Brillante debut del polifacético Victor Iriarte, que evita el tedioso cine social para convertirse en un carrusel de referencias cinéfilas entrelazadas con la frescura de un musical.
James Norton ofrece una actuación tanto encantadora como impresionante en un peregrinaje que resuena con el clásico realismo social británico. Es un desafío que puede romperte el corazón.
Es una performance lynchiana, ferozmente anárquica, deliberadamente anacrónica e incluso divertida, que cabría esperar de la reunión de tres talentos como Bonnard, Gimferrer y el director de 'La influencia'.
Para grandes amantes del cine estomagante. De forma inteligente y necesariamente ambigua, Lafosse hace que nos retorzamos en nuestras butacas con preguntas incómodas.
Emociona la epopeya de la compleja amistad, que va profundizándose gracias a la magnética actuación de Luca Marinelli y a la fotografía de Ruben Impens, la cual convierte la montaña en un personaje más.
Su principal problema es que no desata carcajadas, sino que se conforma con dejar un poso sentimental con trazas de amargura de lo más efímero. Para incondicionales de la Calamy, entre los que nos contamos.
[Volpe] ha aprendido a rodar con lo puesto, transmitiendo esa energía arrolladora que nos arrastra hasta el final de una historia tan hermosa como desgarradora, y sobre todo, vibrante.
Una película trepidante y conmovedora. No será la mejor de Bong Joon-ho, pero logra recordarnos por qué este director coreano se encuentra entre los grandes.
Gran decepción. No se acerca a 'La gran belleza'. En realidad, parece más una recopilación de material no utilizado, de escenas que no lograron encajar. Lo que antes era gloria, ahora se ha convertido en tristeza.
Absurdas aventuras. El director intenta replicar la fórmula y la magia de 'Mia y el león blanco' (2018), pero los paisajes no son tan convincentes, la trama carece de credibilidad y el humor resulta sonrojante.
Aunque la aventura capta nuestra atención, el humor característico se ha desvanecido, y la nostalgia por aquellas maravillosas miniaturas que sorprendieron al mundo nos invaden.