La película se desenvuelve con elegancia y cierta maestría, pero no logra satisfacer del todo. Al final, la experiencia deja una sensación de frialdad, cuando debería provocar todo lo contrario.
Es posiblemente el estreno más impactante y sorprendente de la temporada. Está impregnada de una ironía que varía entre lo sutil y lo contundente, desmantelando cualquier indicio de academicismo.
Western danés filmado en Sudáfrica que, aunque carece de originalidad y resulta un tanto impersonal, no se puede considerar una mala película. Es una opción de entretenimiento adecuada.
La armonía entre la luz artificial y la natural crea una experiencia inmersiva, radical y, sobre todo, hipnótica. Este contraste resulta en una belleza que trasciende su aparente fealdad.
Las sacudidas que ofrece esta película se extienden por una hora y media, dejando al espectador satisfecho con su experiencia. Es un hito que alcanza la misma relevancia que la clásica 'It Follows'.
La trama resulta un delirio. Ozon intenta emular a De Palma, pero no logra ni acercarse a 'The Neon Demon'. Sus juegos metaficcionales fueron más efectivos en 'En la casa'. Al final, es un disparate que carece de gracia.
Da la impresión de ser un paseo turístico por el lado chungo de la vida, una propuesta que se presiente como deshonesta por seguir al pie de la letra el libro de estilo del cine social.
La premisa es entretenida y Kelly MacDonald brilla en su actuación. Sin embargo, el ritmo, que resulta ser bastante lento, impide que esta comedia alcance el encanto que podría haber tenido, evocando el espíritu clásico de Ealing.
La trama es sorprendentemente vulgar y carece de originalidad, además de seguir un patrón extremadamente predecible. A pesar de su ligero toque de estilo, no logra destacarse de ninguna manera.
La aridez del tema se ve equilibrada por la impresionante actuación de la pareja y la complejidad de varios planos, destacándose un sincero humanismo propio de Kurosawa.
Con una fuerte carga visual y un toque de ironía pop, la directora vietnamita rompe con las tradiciones, adornándolas con una poética experimental que se distancia del cine clásico destinado a espectadores inocentes.
[Rueda] destaca como lo más sobresaliente de un thriller psicológico efectivo. La dirección y la cinematografía son elegantes y sofisticadas, aunque podrían parecer genéricas. Sin embargo, el desenlace es decepcionantemente suave.