La trama resulta un delirio. Ozon intenta emular a De Palma, pero no logra ni acercarse a 'The Neon Demon'. Sus juegos metaficcionales fueron más efectivos en 'En la casa'. Al final, es un disparate que carece de gracia.
Da la impresión de ser un paseo turístico por el lado chungo de la vida, una propuesta que se presiente como deshonesta por seguir al pie de la letra el libro de estilo del cine social.
La premisa es entretenida y Kelly MacDonald brilla en su actuación. Sin embargo, el ritmo, que resulta ser bastante lento, impide que esta comedia alcance el encanto que podría haber tenido, evocando el espíritu clásico de Ealing.
La atmósfera inquietante y onírica evoca a 'Las vírgenes suicidas', conectando directamente gracias a la banda sonora de Jean-Benoît Dunckel, parte del dúo Air.
La trama es sorprendentemente vulgar y carece de originalidad, además de seguir un patrón extremadamente predecible. A pesar de su ligero toque de estilo, no logra destacarse de ninguna manera.
La aridez del tema se ve equilibrada por la impresionante actuación de la pareja y la complejidad de varios planos, destacándose un sincero humanismo propio de Kurosawa.
Esto no se asemeja a 'Call me by your name', es más bien lo opuesto. A pesar de ello, la impresionante fotografía destaca la belleza del verano, capturando la sensualidad de recorrer carreteras rurales en una moto sin casco.
Con una fuerte carga visual y un toque de ironía pop, la directora vietnamita rompe con las tradiciones, adornándolas con una poética experimental que se distancia del cine clásico destinado a espectadores inocentes.
Una película hermosa y desoladora, que se asemeja más a Tarkovsky y Bresson, íconos del director, sin olvidar a Romero, que a esa interminable saga catódica que parece tener vida propia.
[Rueda] destaca como lo más sobresaliente de un thriller psicológico efectivo. La dirección y la cinematografía son elegantes y sofisticadas, aunque podrían parecer genéricas. Sin embargo, el desenlace es decepcionantemente suave.
Para los hijos que no mantienen comunicación con sus padres y viceversa. Es una obra que combina la esencia de un diario personal, despojado de sentimentalismos, y una interesante propuesta experimental.
Sin levantar grandes pasiones, es una película amable y discreta que seguramente satisfará a los seguidores de la muy conocida 'Una pastelería en Tokio'.