Un adorable cerdito que no para de soltar flatulencias incluso en los momentos más dramáticos. También hay momentos emotivos y guiños intergeneracionales a 'E.T, el extraterrestre'.
Un magnífico western chileno que apunta al Oscar, engrandecido por la fotografía pictórica de Simone D’Arcangelo y la partitura épica de Harry Allouche. Impecable.
Dos películas en una. Por un lado, un elegante y sobrio biopic; por otro, un artefacto sensible, inteligente e inclusivo, más cercano a un documental. Es una valiente celebración de la diversidad.
Construida con un montaje audaz y una fotografía que alterna el impresionismo con un realismo suave, esta obra se presenta como un conmovedor manifiesto feminista.
El filme presenta un academicismo pesado que contrasta fuertemente con la brillante irreverencia de los personajes, un problema que se ve intensificado por la falta de expresión de los protagonistas.
A medio camino entre el realismo documentado y un cierto academicismo accesible para la mayoría de los públicos, se presenta un western feminista que resuena con los tiempos actuales.
Lo más destacado de este film abrumador, con un ambiente proustiano, es su pertinente carga política, a pesar de que esto puede incomodar al propio Dumont.
Film áspero y radical, podría ser el mejor papel de Binoche. Es otro milagro en la carrera de un director que se muestra cada vez más abiertamente ascético.
Entretenimiento de primera clase, fundamentado en el talento inconmensurable de sus dos actrices principales, deja escaso poso. Proporciona un rato estupendo, pero cuesta volver a ella en el recuerdo.
Es una bacanal de principio a fin, no sólo la primera hora. Es la “fiesta del cine”, una exultante, descaradísima e hipervitaminada celebración de la gran pantalla.
El realizador americano vuelve a revelarse como un maestro a la hora de contener y administrar las emociones, al tiempo que pone todos los recursos formales en el asador para contar las dos historias.
La banda sonora carece de canciones memorables, el París de época se siente artificial y las jóvenes protagonistas pueden llegar a ser bastante irritantes. Sin embargo, es justo admitir que la película logra funcionar.
Un fiestón de serie Z, en modo Álex de la Iglesia inspirado. Ruiz Caldera vuelve a agitar la coctelera genérica y recupera el aroma aventurero de joyas como 'Ha llegado el águila'.
Cuenta con un conmovedor e impecable Sir Anthony Hopkins. Aunque es excesivamente clásica, casi carrinclona, con un aire que recuerda a lo que realmente es: un lujoso telefilme de la BBC, logra emocionarnos.
Una decepción proporcional a la duración del filme. Malick ha perdido el rumbo con esta hagiografía. Es una película que requiere mucha paciencia y ofrece muy poco a cambio.
Aunque no aporte grandes revelaciones cinéfilas y psicoanalíticas, brilla por su elegante discreción, por sus generosas dosis de un humanismo y por la inteligencia de un autor que, aun con su film más aletargado, nos recuerda que sigue siendo uno de los más interesantes realizadores galos.
Una obra maestra que cuenta la historia de amor entre Cate Blanchett y Rooney Mara, quienes ofrecen interpretaciones sublimes. Fue recibida con ovaciones en Cannes 2015, dejando a este cronista con lágrimas en los ojos.