Una película trepidante y conmovedora. No será la mejor de Bong Joon-ho, pero logra recordarnos por qué este director coreano se encuentra entre los grandes.
Gran decepción. No se acerca a 'La gran belleza'. En realidad, parece más una recopilación de material no utilizado, de escenas que no lograron encajar. Lo que antes era gloria, ahora se ha convertido en tristeza.
John Maclean presenta un excelente western de escala reducida que se sitúa entre el estilo de Malick en 'El asesinato de Jesse James...' (A. Dominik, 2007) y la peculiar comedia de los hermanos Coen.
Absurdas aventuras. El director intenta replicar la fórmula y la magia de 'Mia y el león blanco' (2018), pero los paisajes no son tan convincentes, la trama carece de credibilidad y el humor resulta sonrojante.
Aunque la aventura capta nuestra atención, el humor característico se ha desvanecido, y la nostalgia por aquellas maravillosas miniaturas que sorprendieron al mundo nos invaden.
Un adorable cerdito que no para de soltar flatulencias incluso en los momentos más dramáticos. También hay momentos emotivos y guiños intergeneracionales a 'E.T, el extraterrestre'.
Un magnífico western chileno que apunta al Oscar, engrandecido por la fotografía pictórica de Simone D’Arcangelo y la partitura épica de Harry Allouche. Impecable.
Dos películas en una. Por un lado, un elegante y sobrio biopic; por otro, un artefacto sensible, inteligente e inclusivo, más cercano a un documental. Es una valiente celebración de la diversidad.
Construida con un montaje audaz y una fotografía que alterna el impresionismo con un realismo suave, esta obra se presenta como un conmovedor manifiesto feminista.
El filme presenta un academicismo pesado que contrasta fuertemente con la brillante irreverencia de los personajes, un problema que se ve intensificado por la falta de expresión de los protagonistas.
A medio camino entre el realismo documentado y un cierto academicismo accesible para la mayoría de los públicos, se presenta un western feminista que resuena con los tiempos actuales.
Lo más destacado de este film abrumador, con un ambiente proustiano, es su pertinente carga política, a pesar de que esto puede incomodar al propio Dumont.
Film áspero y radical, podría ser el mejor papel de Binoche. Es otro milagro en la carrera de un director que se muestra cada vez más abiertamente ascético.
Entretenimiento de primera clase, fundamentado en el talento inconmensurable de sus dos actrices principales, deja escaso poso. Proporciona un rato estupendo, pero cuesta volver a ella en el recuerdo.
Es una bacanal de principio a fin, no sólo la primera hora. Es la “fiesta del cine”, una exultante, descaradísima e hipervitaminada celebración de la gran pantalla.
El realizador americano vuelve a revelarse como un maestro a la hora de contener y administrar las emociones, al tiempo que pone todos los recursos formales en el asador para contar las dos historias.